Archivos de la categoría ‘Culturales’

Yo vivo y olvido

Publicado: 22 mayo 2014 en Cotidianas, Culturales, Memoria

Cuando El Olvido que Seremos llegó a mis manos corría el año de 2007.  Lo leí cual sediento bebiendo en una fuente de donde sale un chorrito. Estaba deseosa de historias así, de memorias construídas desde la más íntima subjetividad, relatos que nos mostraran que toda esa gente muerta en efecto, más que un número, eran soñadores y soñadoras que creyeron que lo imposible mueve lo posible.
Me identifiqué con Héctor Abad en su rol de hijo. Yo también me había convertido para ese momento en una hija más sobre cuyos hombros le era puesta la dura carga de la memoria, del vivir para contar.

Para el lunes 19 de mayo tenía escrito en mi agenda: 17:45 Conversatorio con Héctor Abad Faciolince. Biblioteca Real de Estocolmo.
Llegué temprano, me tomé un té en la cafetería de la biblioteca, miré por sus grandes ventanas de castillo hacia un cielo nublado y gris que siempre pareciera sacarme la lengua y decidí no mirar más para afuera y mejor adentrarme en el periódico que estaba sobre una de las mesas de las cafeterías.
Faltando aún media hora llega el escritor en persona, reconoce inmediatamente en mi físico que soy colombiana porque con una sonrisa y un “buenas” delata que me descifró. Nada difícil. Debe dejar todas sus pertenencias en el casillero como todos los demás y después salimos hacia el auditorio.

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La salsa en discusión

Publicado: 25 febrero 2013 en Antropología, Culturales, Libros

En los años 70s, cuando mi papá era un muchacho y vivía en el barrio Puerto Mallarino de Cali, uno de los barrios populares obreros de esa época situado a orillas del río Cauca, ocurría que de vez en cuando se le volaba a mi abuelo junto con mi tío (su hermano menor) para ir a bailar salsa a los ranchos de Juanchito – del puente pa’allá– entre la población mayoritariamente negra que residía allí. Fué así como aprendió a bailar a lo juanchito, brincadito. Si mi abuelo lo hubiera pillado le hubiera dado una muenda. Si hubiesen sido sus hermanas las que se volaran las hubieran desheredado de lo poco que les podían dejar… de tal forma que las mujeres nunca se atrevieron a semejante gracia. Yo como mujer en otra época corrí con otra suerte, y mi propio padre fué mi maestro de baile de salsa, clases espontáneas que ocurrian en las fiestas familiares desde que tengo uso de razón. De tal manera la salsa siempre ha estado presente en mi vida y ha significado no sólo fiesta y feria sino sobre todo historias, memorias y nostalgias.

La música como expresión cultural tiene una capacidad impresionante para portar significados, pensamientos, ideas, sentires. Alguien decía que la música es “más importante que la literatura”, y bién puede ser así, pues la música es más accequible que la literatura, no hace falta aprender a leer y a escribir o tener una educación formal para degustar de ella (aunque cierto tipo de música se considere ser para oídos adiestrados – como la música clásica, existe siempre la posibilidad de que alguien no adiestrado la disfrute, cosa que no sucede con el analfabeto y un texto. Aunque esta concepción de la música clásica como una música más “inteligente” pueda ser expresión de un sesgo clasista y racista que hemos heredado, pero esa es otra discusión), está más al alcance de todos y todas. En ese sentido, es más democrática. Se puede producir música con una lata, con un palo, se pueden contar historias en melodía y al penetrar por los oídos [y por todos los poros si se quiere] puede producir otra expresión cultural: la danza.

La música salsa como expresión cultural nació en nuestro lado del mundo, el continente americano, pero bajo circunstancias peculiares: apoyada en ritmos afrocaribeños entremezclados por los músicos del Caribe que habitaban la gran olla latina de los barrios de Nueva York. Como comunidad con referentes culturales muy parecidos, en esta olla se cocinaron nuevos sonidos, nuevas claves, nuevas formas de tocar los timbales, nuevas formas de cantar los coros etc.  Las fechas varían de autor a autor, pero todos coinciden en que en los años 60s se estaba produciendo salsa en Nueva York, como resultado de orquestas puertorriqueñas que contrataban cubanos, u orquestas cubanas que contrataban puertorriqueños, a eso anéxele los panameños, venezolanos, colombianos etc que aportaban con su bagaje cultural a la cocina de esta nueva expresión que no es son, ni chachachá, ni guaracha, ni danzón… es salsa.

Cali, aunque no es ciudad caribeña se vió sumamente “afectada” con todo este movimiento cultural ocurrido en Nueva York. Ubicada entre plantaciones de caña, con una gran cantidad de población negra en la ciudad y alrededor de ella y por ende la influencia cultural afrocolombiana, las condiciones estaban dadas para que la salsa diera fruto aquí. Y se le abrazó con gran amor… aunque nó por todos. Sobre todo, la juventud caleña de los años 60s y 70s acogieron el sonido de la salsa con esperanza de que podían haber otras formas de expresarse que no fuera el “sonido paisa”, nombre que abarcaba la tradicional “música colombiana”, acumbiada de orquestas en boga en esos años como Los Graduados y Los Hispanos y que hoy por hoy siguen siendo clásicos en muchas fiestas.

En 1971, Andrés Caicedo, aquél brillante escritor jóven caleño que ambientó su última novela, hoy un clásico, “Que viva la música!” en la Cali de los años 70s, escribió unos afiches que él mismo pegó en los muros de la ciudad:

” EL PUEBLO DE CALI RECHAZA a los Graduados, los Hispanos, y demás cultores del sonido paisa, hecho a la medida de la burguesía, de su vulgradidad. Porque no se trata de “Sufrir me tocó en esta vida”, sino de “Agúzate que te están velando”. Viva el sentimiento afrocubano! Viva Puerto Rico Libre! Ricardo Ray nos hace falta”

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Entradas retrasadas

Publicado: 5 febrero 2013 en Culturales

Esta es una de esas entradas retrasadas (tengo muchas) que de todas formas no quiero dejar en el baúl de las “ideas pasadas”.

Antes de regresar de Cartagena, fuí a varias conferencias más. Aquí un comentario de dos:

La primera es la de Herta Müller, la premio nobel rumana que vino a Cartagena para un conversatorio y para recitar poesía en la Plaza de la Aduana – bajo un cielo precioso; en el mejor de los lugares para recitar.

Pero me voy a enfocar en el conversatorio que tuvo lugar el viernes 25 de enero en el Teatro Adolfo Mejía. Müller, residente en Berlín desde finales de los años 80, es una ferviente crítica del régimen del líder comunista Nikolaj Ceacescu que ocupó el poder entre 1969 y 1989.  Era una hora de conversatorio de los cuales 15 minutos muchos perdimos pues el idioma era alemán con traducción simultánea al español, pero los aparatos para la traducción demoraban para adquiriéndolos en colas que canjeaban estos por las cédulas. En fin, la conversación entre Müller y Philip Boehm (su traductor al inglés) dejó con un cierto sinsabor…

Herta Müller en el Teatro Adolfo Mejía de Cartagena

Herta Müller en el Teatro Adolfo Mejía de Cartagena

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Cómo se escribe un cuento?

Publicado: 27 enero 2013 en Culturales

Ayer fueron galardonados los y las ganadoras del premio nacional de cuento por RCN y el Ministerio de Cultura. Niñxs, adolescentes, universitarixs y profesorxs enviaron sus cuentos en este concurso nacional en el que participaron 89.000 personas.

Pero antes de galardonarlos, hubo una conversación super interesante con Carolina Sanín, Miguel Torres, el argentino EduardoSacheri (quien escribió La pregunta de tus ojos novela que fué llevada al cine bajo el nombre de El secreto de sus ojos), William Ospina, y el escritor español José María Plaza en conversación con Juan Gossaín.

La conversación giró sobre la pregunta: “Cómo escribir?” y sobre el quehacer del escritor. Qué significa ser escritor? La conclusión en la que todos estaban de acuerdo es que antes de ser escritor se es lector. Aquél que lee, y después siente la necesidad de escribir, sabrá hacerlo a su modo. Lo otro es que no es lo mismo escribir que publicar. De hecho, a casi todos los que estaban en el panel (hoy renombrados escritores/cronistas) les ha pasado muy frecuentemente el “fracaso” – por llamarlo de alguna forma. Miguel Torres lo pintó así: “hay que sobrevivir con el fracaso cuando se es escritor”. Y él lo sabe. Empezó escribiendo cuentos pero nadie se los publicaba. Según él, insistió con 10 editoriales. Y nada. En la última le dijeron: por qué no escribe una novela mejor? las novelas venden más. Y entonces él pensó para sí mismo: “bueno si quieren novela pues escribiré una novela para salir de este atolladero”. Lo cierto es que no hay mal que por bién no venga y fué en la novela que Torres descubrió su género. Actualmente está publicando una triología sobre el asesinato de Gaitán que inicia con El crimen del siglo donde retrata al supuesto asesino de Gaitán.

Gossaín les insistió sobre el hecho de que “escritor” no es una profesión que normalmente quieren los padres para los hijos/as, no es una profesión muy segura económicamente y los fracasados son infinitamente más que los exitosos. Sacheri contestó: “En Argentina tenemos muchas formas de que NO nos vaya bién – entonces lo importante es que si nó nos vá a ir bién, si vamos a fracasar, al menos que sea con algo que nos guste hacer”.

Buenos consejos para los niñxs y adolescentes que ahora están soñando con ser escritores. Una profesión nada “glamurosa” explicó Carolina Sanín; “la mayor parte del tiempo consiste en estar encerrado escribiendo”.

Mientras admiraba el maravilloso Teatro Adolfo Mejía, donde se llevaba a cabo la premiación. Y observaba al público: hombres y mujeres bién vestidos, concentrados de vez en cuando en sus iphones, blancos/as (casi ningún negro/a), todos parecían venidos del norte de Bogotá, yo me preguntaba cuántos de estos niñxs y adolescentes que ya ganaban su primer premio literario provenían de escuelas públicas. En la categoría de universidades provenían casi todos de universidades privadas en Bogotá (los Andes, la Pontificia Javeriana – y alguien de la Universidad de Antioquia que fué la única universidad pública que escuché nombrar). Cuántos de estos jóvenes y niñxs que ciertamente dicen amar la lectura y ahora la escritura, fueron entrenados en estas nobles actividades en las escuelas públicas. Lastimosamente no hubo tiempo para preguntas. Pero sí para ovacionar a una de las poquísimas personas de color presentes en el auditorio: el señor de la carreta de la lectura, que lleva en su carreta libros para que los niñxs de Cartagena presten libros de él, los lean y los vuelvan a poner en la carreta cuando él vuelva por el barrio. Una excelente y noble idea. Y para que todo fuera bién preparado; al señor lo habían vestido con una camisa de RCN y el Ministerio de Educación, la pregunta mía sería: en qué ha ayudado el ministerio de educación a este señor y a los niñxs de Cartagena en el arduo camino de motivar la lectura?

PD: hoy por casualidades me encontré con una familia llanera de vacaciones en Cartagena y como buena conversadora entablé comunicación. Tocando el tema del Festival y la lectura me decía la abuela: ” a mí sí nunca me ha gustado leer”. La hija también comentaba: ” a mi hijo yo de castigo lo pongo a leer, cuando hace algo malo le digo: bueno léase este libro y me lo cuenta. Y él me lo cuenta después!”.

La lectura como castigo. Ojalá y todo salga por carambola y el niño resulte queriendo ser castigado…

Los/las niñas/os y jóvenes ganadores del Concurso Nacional de Cuento

Los/las niñas/os y jóvenes ganadores del Concurso Nacional de Cuento

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El ojo de la mujer

Publicado: 27 enero 2013 en Culturales, Libros, Mujeres

Una de mis adquisiciones en este Hay Festival ha sido el libro de poesía de Gioconda Belli: El ojo de la mujer.

Aunque Belli es más conocida por su poesía, yo confieso que poca poesía he leído de ella. Más he leído sus artículos y novelas. Pero pretendo remediar esto comenzando con uno de sus más celebrados.

El prólogo es bueno de leer, fué escrito en 1974 por José Coronel Urtecho y dá una introducción a la poesía nicaragüense. El libro pues, es escrito antes de la revolución sandinista en la cual participó la autora.

Este es el poema con que inicia:

Y DIOS ME HIZO MUJER

Y dios me hizo mujer
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues de mujer
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas;
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.

Gioconda Belli

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La izquierda erótica

Publicado: 26 enero 2013 en Culturales, Mujeres

El patio colonial del Centro de la Cooperación Española retumbó en risas ayer cuando Gioconda Belli dijo que estaba formando el “partido de la izquierda erótica”. No sé si le habrían contado ya sobre la “política del amor” del Alcalde de Bogotá y si ambos proyectos se podrían compaginar: amor y erotismo en la política de la izquierda.

Gioconda, poeta, ex guerrillera, ex ministra en el gobierno sandinista, escritora. Feminista. La idea del partido de la izquierda erótica le surgió cuando escribió el libro “El País de las Mujeres” cuya ilustración son unos tacones rojos altísimos y cuyo contenido hila la fantasía de un país gobernado por las mujeres.

El partido de la izquierda erótica se basaría en el concepto de la “cuidandería” y nó la “ciudadanía”. “Porque en cuidar tenemos un diplomado las mujeres, estamos constantemente cuidando de otros”, dijo Belli. Ahí las mujeres seríamos las líderes, cuando entendamos que tenemos que empezar a pensar en cuidar; la naturaleza, nuestras ciudades, nuestra relaciones entre humanos… como base para una sociedad en mejor armonía.

Y la ideología de este partido sería el “felicismo” [en contraposición al socialismo o al capitalismo]- hacer política para crear felicidad, volver la felicidad como el principio fundamental de la política.

Porque la pregunta es: “Cómo vamos a salir de este atolladero en el que estamos como humanidad? guerras, crisis económicas, violencia, impunidad?” Entonces la respuesta debe ser, debemos preocuparnos y esforzarnos por ser felices. Para qué existe la política si no es para hacernos bién? Para hacernos felices al conjunto humano?

Y aunque la audiencia se lanzó en una carcajada al oir el nombre del partido que quiere crear, fué ovacionada cuando nombró lo de la felicidad. Para qué estamos en este mundo si no es para ser felices? Y cómo podemos lograr maximizar esa felicidad al conjunto humano? La política tiene que servirnos, debe ser una noble actividad cuyo objetivo sea lograr la felicidad para el conjunto social.

Gioconda Belli

Gioconda Belli

Impunidad

Publicado: 26 enero 2013 en Culturales

Impunidad fué el título del conversatorio que tuvo lugar ayer en el marco del Hay Festival con las escritoras Luisa Valenzuela (Argentina) y Gioconda Belli (Nicaragua) y los escritores Carlos Vásquez-Zawadzki (Colombia) y Sergio Ramírez (Nicaragua), en conversación con el periodista Jorge Espinosa.

Como su nombre lo indica, el conversatorio giró sobre la Impunidad como un fantasma muy tangible en varios de los países latinoamericanos y la forma en que este fantasma afecta la vida de escritores y periodistas. Se atreven a escribir lo que piensan? Vale la pena arriesgarse?

Una de las ideas importantes que salieron de este conversatorio es algo a lo que Belli llamó la atención: “hoy los focos de represión están más dispersos, todo es más gelationoso”.

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