Archivos para noviembre, 2016

Hay un cascarón grande, de superficie áspera e interior maloliente a donde los cobardes machitos de todos los siglos de los siglos se van a refugiar para nunca reconocer sus prácticas machistas abusivas, ni sus errores, nunca pedir perdón y nunca jamás enfrentar a una mujer empoderada y segura de su causa. Ese es uno de los privilegios masculinos: tener ese cascarón para esconderse cuando las cosas se calientan. O detrás de la falda de la mamá. O de otras mujeres.

Ahí van los que golpean a las mujeres y después le huyen a la policía o le ruegan al fiscal que no los metan a la cárcel que él nunca ”hizo nada”, ahí vá el que engendró un hijo y luego prefiere perderse y hacer así ”aborto” de hombre para no responder por el pelaito o pelaíta, ahí corre Trump cuando dice que lo que dijo era una ”charla entre amigos” y ”charla de camerino”, ahí corre el novio que le es infiel a la novia y en la cama le cuenta a la amante que es que él cree en el amor libre (él sí pero la novia nó) y nunca le reconoce a su novia sus más profundos pensamientos filosóficos sobre el amor y de paso que ya lo ha practicado, y ahí corre el izquierdoso que en la organización bloquea un comunicado de mujeres que exige más representación femenina en espacios de decisión pero no se atreve a reconocer o pedir excusas por haberlo hecho por la espalda y saltándose las reglas establecidas. Es decir, por haber usado sus privilegios.

Me he encontrado en experiencias propias con dos de los tipos descritos (además de Trump con el que todas las mujeres del planeta, o al menos las que tenemos TV e internet nos hemos dado duro en la frente). El más reciente es el izquierdoso, el bloqueador de comunicados.

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Autonomía y Poderío de la mujer

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