Ayer 21 de julio salí temprano de la casa. A las 7:00 am debía estar en el punto de reunión desde donde partiríamos las Mujeres de la Ruta Pacífica del Valle del Cauca rumbo a Toribío, aquél municipio del norte del Cauca que ha aparecido constantemente en los medios de comunicación la última semana.
En el lugar de reunión estaban ya muchas mujeres de todas las edades, risueñas y haciendo ya a esa hora de la mañana muchas bromas, echando chistes. Que Mariela y su melliza (20 años) le mintieron a sus padres conservadores diciéndoles que «tenían que ir a Toribío porque eso incluía dentro de su carrera de trabajo social de la universidad», que Yajaira (de 37 años) ni siquiera le dijo a su mamá para dónde iba, pues sabía que se iba a preocupar, aprovechó que su madre andaba en viejoteca la noche anterior y ni siquiera se vió con ella en la mañana del sábado. Mejor dicho; habían varias «voladas»…
Pero qué hace que todas estas mujeres dejaran de lado sus familias, mintieran o hicieran otras artimañas para poderse escapar todo un sábado a Toribío? Un municipio al que muchos colombianos le huyen en estos momentos? (y también fué difícil conseguir choferes que se arriesgaran a ir hasta allá).