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Migración. Migrantes. Inmigración. Emigración. Gente que se mueve a través de las fronteras nacionales por uno u otro motivo.  Yo tengo el privilegio de saber qué se siente. Digo el privilegio, porque la experiencia de ser un foráneo en territorio extranjero es incomprable. Es enriquecedora de más de una forma y le inyecta al migrante una fortaleza que nunca nadie la podrá adquirir por otras vías. Después de ser inmigrante en territorio extraño y hostil, sos capaz de hacer cualquier cosa. Porque tenés la capacidad de aguante. La berraquera necesaria para cualquier cosa que se venga en el camino. Cualquiera.  La experiencia de sentirse extranjero es dura, no importando los motivos por los que se salió del país. Sea por estudios, por amor, por trabajo, es duro. No se tiene la misma comida, el mismo ambiente, no se tienen las amistades de siempre, ni el conocimiento cultural del nuevo entorno y muchas veces ni el mismo idioma. Pero la migración es todavía más dura cuando se hace porque se necesita, no porque se quiere. Y aún más cuando se tiene. El refugiado político sufre enormemente, porque además de que no pretendía salir, le toca por su convicción política. Es tenáz y duro.

Ahora no voy a comparar sufrimientos. Porque cada sufrimiento es distinto y se vive diferente. Las circunstancias son también distintas y es más o menos horrible dependiendo de a dónde se viajó. El cómo, el porqué, el camino para llegar, el lugar a donde llegó o se pretendía llegar.

El viernes y sábado pasados tuvo lugar en México DF la conferencia de ““Acción Global de los Pueblos sobre Migración, Desarrollo y Derechos Humanos (AGP)”. En el parque de la Alameda en el DF se hicieron presentes músicos que animaron el pequeño mercado que los inmigrantes de Ecuador, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Uruguay etc, montaron en el parque. Esto fué lo que los mexicanos y turistas desprevenidos captaron de la conferencia.  Amnistía Internacional se esforzó un poco extra para informar lo que se discutía en los salones mientras los demás compraban telas de Ecuador, aretes de Colombia o comida de Uruguay. La organización puso afiches con fotos de migrantes sobre un tren, escalando mallas, llorando y textos que ilustaban a los mexicanos que el camino a través de México para llegar a Estados Unidos, es uno de los más peligrosos en el mundo para las personas migrantes.

México. Un país de emigrantes. Creo que deben haber más “Mexican American” que por ejemplo cubanos, o puertorriqueños o hasta ecuatorianos (que son sólo 11 millones). Es también un país de paso obligado para muchos en su camino al gran “sueño americano”. Y en México, la vida de los “ilegales” es un calvario. 6 de cada 10 mujeres son violadas. Las mujeres hasta se preparan para las violaciones que vendrán inyectándose preservativos para “por lo menos no quedar embarazada”, como decía una mujer salvadoreña. Además corren riesgos fatales como: caerse del tren y ser mutilados por el mismo o ser secuestrados por bandas de criminales mexicanas y centroamericanas que operan en México. Estas bandas van detrás de sobornar a las familias de estos migrantes en Estados Unidos para que paguen cuantiosas sumas de dinero por ellos. Pero el que no tenga familia allá? El que no pueda pagar el rescate? Bueno simplemente lo matan, lo cortan en pedazos o se inventan otra forma de desaparecer el cuerpo al mejor estilo de nuestros paramilitares criollos, penosamente colombianos ( de quién habrán sacado la idea en realidad?). Lo peor de todo es que la gente se expone a estos riesgos porque en su país no pueden vivir dignamente. Salvador, Honduras, Guatemala, son países expulsadores de gente que vive en la miseria y que aún cree que llegando a Estados Unidos podrán ayudar a sus familias. A sus hijos. De lo que hablamos es de una migración forzada. No voluntaria. Forzada por las circunstancias económicas. Porque quién se arriesga a todos estos peligros por voluntad propia si no es para alcanzar una vida digna? Antes de morirse de hambre sin luchar, prefieren hacerlo dando un paso hacia adelante.

Tuve la posibilidad de estar el viernes en un pre-lanzamiento de los cortos del documental “Los Invisibles” dirigido por Marc Silver y Gael García Bernal en el Museo de la Memoria y la Tolerancia, muy cerquita de la Alameda. El documental saldría hoy lunes en youtube y nos pidieron muy comedidamente no decir nada hasta que saliera. Fue fuerte! Me esperaba algo como lo que viví en el Ecuador; racismo contra los negros, prejuicios contra los no-ecuatorianos, difícil de conseguir trabajo aún cuando se tengan todos los diplomas. Pero lo que ví en los documentales iba más allá: asesinatos, masacres, secuestros de inmigrantes, violaciones sistemáticas, mutilaciones por los trenes. Y todo con complacencia o directa responsabilidad de la policía federal y las autoridades migratorias mexicanas.

Pero casi siempre hay una luna o una estrella en la noche. Y esta vez una de las estrellas más resplandecientes, yo diría que una luna llena grandota y hermosa en este panorama es el padre Alejandro Solalinde. “Uno de esos padres que hace que uno aún se siga llamando católico sin tanta pena” como dijo un asistente a la discusión de los cortos, un mexicano inmigrante en Houston, “que llamamos Houstontepec para que no nos suene tan triste” agregó.

Alejandro Solalinde viene trabajando con migrantes un buen tiempo y en Ciudad Ixtepec dirige un albergue de migrantes el cual la delincuencia organizada trató de quemar hace poco con migrantes y el padre dentro! Además recibe constantes amenazas de estos grupos oscuros que actúan con complicidad de los funcionarios corruptos de México.

El padre Solalinde habla pausado. No usa más oraciones de las que necesita. Habla lo justo y necesario. Contundentemente. De ésta forma nos empieza diciendo: “Todo son visiones. Yo tengo la mía. En la primera escena de este documental vemos a un grupo de migrantes fumando en la iglesia. Los más católicos dirán que es grotesco, que cómo pueden fumar en la casa de Dios?. Yo veo que lo más sagrado que hay en esa iglesia son los migrantes. Son ellos los que son la mera imagen de Dios”. Dice y arranca aplausos de la audiencia. Y no para. Continúa: ” Estos migrantes son altamente subversivos. Subvierten el sistema internacional. Son ellos los que se rebelan contra el sistema económico de hoy. Son nuestros nuevos libertadores, a propósito del bicentenario. Ellos son los que con sus actos se rebelan contra el sistema económico neoliberal que ya está mandado a recoger, pues no permite que la gente pueda vivir con dignidad en sus países. Sino que tengan que arriesgar la vida, para salvar la vida misma”. Dijo, y yo lloro un poquito. No puedo retener las lágrimas de pensar en tanta gente que he visto como migrantes en Europa, en Ecuador, en Brasil y que ahora veo a través de los ojos de este padre en México. Además lloro un poquito por las tendencias xenofóbicas en Estados Unidos y Europa, será lo que encontrarán los que a pesar de todo lograrán hacer el viaje. Aquel que se les convirtió en un sueño, una meta, una esperanza. “Y aunque muchos digan que en Estados Unidos no podrán realizar ese sueño, la esperanza es válida” dijo el padre. Es válida para los migrantes.

El padre termina diciendo que aunque salgan las leyes xenofóbicas como en Arizona, los migrantes continuarán moviéndose. En estos días llegaron 700 migrantes a Ciudad Ixtepec. “Obama pasará, Calderón pasará. Pero los inmigrantes continuarán pasando, la migración no pasará”. Por tanto la exigencia a Calderón: Haz que las leyes de migración les respeten a los migrantes que pasen por tu país sus derechos humanos! Para que de esa forma podás pedirlos con la cabeza en alto para tus mexicanos en Estados Unidos!

 

Víctimas Invisibles

 

 

Afiches de Amnistía Internacional

 

 

Migrantes sobre el tren cruzando la frontera a México

 

 

Muestra del documental

 

 

El padre Solalinde

 

 

Foto de una foto - corriendo al tren para emigrar

 

México como Colombia?

Publicado: 6 noviembre 2010 en México

Hace más de un mes, Hillary Clinton dijo algo que irritó a los mexicanos. La Secretaria de Estado dijo que México de ahora se parecía  la Colombia de hace unos 20 años cuando los narcotraficantes dominaban ciertas partes del país. Los mexicanos se dolieron y protestaron y ante la insinuación de Clinton de que algo parecido con el Plan Colombia debería ser implementado para México, hubo rechazo hasta del mismo gobierno. Un político de oposición dijo además que el que crea que el Plan Colombia fué la panacea y es la cura a todos los males, está muy equivocado. Yo concuerdo con él. O sinó, mirémonos. Quien se atreva a decir que el narcotráfico es cuenta del pasado y los narcotraficantes también en nuestro país, está ciego y no quiere ver.

Me gusta además que los mexicanos sí tengan pantalones para decirle a Estados Unidos que nó necesitan planes ideados en otras partes para resolver sus conflictos. Y al contrario le han señalado a Estados Unidos que el problema también es en gran parte de ellos, pues no sólo deben combatir el consumo sino también el comercio de armas. En Estados Unidos el derecho a cargar armas es sacrosanto. Y en muchos estados es suicidio político proponer control de armas. Con una frontera tan grande con México, pues no es muy raro que a los carteles mexicanos les quede de papayita conseguir armas legalmente en Estados Unidos y usarlas a ambos lados de la frontera. Mejor en México, donde además parecen haber infiltrado grandes partes de la administración pública y la policía. Colombian-style…

Después de un día agitado, una buena cena y de atravesar la movida Zona Rosa del DF, llegué al hotel a descansar y ponerme al tanto de lo que había sucedido hoy en el mundo. Pero los noticieros mexicanos tenían bastante con lo que pasa aquí. Hoy por ejemplo mataron a Ezequiel Cárdenas Guillén, alias “Tony Tormenta” en Matamoros, Estado de Tamaulipas. En una balacera que duró 8 horas resultó muerto este líder del Cartel del Golfo, que había tomado el poder en el 2003, después de que Ozuel Cárdenas Guillén, su hermano y antiguo líder fuera detenido. Matamoros es ciudad fronteriza con EEUU y Tony Tormenta era además amo y señor en Houston, donde tenía buena parte de su mercado. Por lo tanto la policía gringa tomó medidas allá también. En el tiroteo resultó además muerto un periodista que estaba reportando para un periótico local. Tormenta tenía hasta corrido, como jefe narco que se respete.

La otra noticia del día fué que lograron identificar 6 cuerpos pertenecientes a turistas michoacanos que habían desaparecido hace más de un mes. En total 20 turistas de la provincia de Michoacán desaparecieron. Todos miembros de una misma familia y la fosa fué hallada esta semana con 18 cuerpos. Los familiares aún tenían la esperanza de que no fueran ellos, pero esa esperanza se empezó a morir hoy, con la identificación de los primeros seis.

También hay noticias sobre narcobloqueos por detenciones de miembros de carteles y se muestran imágenes de narcotúneles en los periódicos. Las noticias continúan: 8 personas que trabajaban para el Cartel del Pacífico fueron detenidas acusadas de secuestro y asesinato del hermano de una ex- procuradora y  un tulueño llamado Harold Póveda, alias “El Conejo” fué detenido hoy en el DF con otra colombiana de nombre Juliana por el delito de narcotráfico, según dicen eran los proveedores de los Beltrán Leyva. Sólo en estas noticias ya tenemos varios nombres de carteles: El Cartel del Golfo, La Familia Michoacana, Los Beltrán Leyva y el Cartel del Pacífico.

Las drogas se están carcomiendo también a la sociedad mexicana. Como lo ha hecho y lo sigue haciendo con la colombiana. Los carteles en Colombia no se acabaron con Pablo Escobar ni se acabarán en México con la muerte de Tony Tormenta. En el 2010 los carteles de las drogas tienen aún azotados al pueblo mexicano y al colombiano. Compran conciencias, compran policías, jueces, fiscales. Los compran o los intimidan. Cualquiera de las dos. Compran juventudes, mujeres, sueños.

El domingo que pasó, California votó NO a la legalización de la marihuana. Una lamentable decisión. Si las prohibiciones, las guerras contra las drogas, las armas para los ejércitos y la mano dura no han podido acabar con las drogas es como hora de probar algo nuevo, no?

Clinton pasará. Obama pasará. Calderón pasará. Santos pasará. Pero las drogas, con estas políticas, se quedarán.

 

Buscando visa para un sueño. Embajada de EU en el DF. Hoy a las 9.30 am

 

 

Viajando en bus a los USA. Autobuses del Norte, DF - México.

 

Enchilada

Publicado: 5 noviembre 2010 en México

El chile. El famoso chile. Aquél que nos puede hacer llorar y que los colombianos no toleramos ni en mínimas porciones. Hace un tiempo una amiga casi no pudo comerse su ensalada porque tenía un poquito de pimienta y otra amiga me cuenta que hasta el pimentón le pica. El máximo uso que le damos al picante es normalmente en el ají y el ají es sólo para las empanadas.

Somos muy cobardes a la hora de usar el picante. Pero tampoco es cierto que la comida mexicana sea tan picante como me la imaginaba. Hay muchos tipos de chile. Rojos y verdes y que pican en diferente grado. Y lo que he notado es que normalmente el chile más fuerte lo ponen aparte para uno echarlo uno mismo. Me he sorprendido a mi misma tomando sopas con chile entero que no me pica. Y al contario echándole el chile que ponen en las mesas para ponerle más picante. Creo que si bién tenía más tolerancia que el “colombiano promedio”, mi nivel se ha ido subiendo exponencialmente a los días que he estado en México. Estoy enchilada.

Enchiladas son una especie de tortillas de maíz pasadas por una salsa de chile, doradas (osea fritas en poco aceite) y rellenas de algo, normalmente carne o queso y servidas con queso rallado por encima y ensalada. Por eso se llaman enchiladas, porque son pasadas en chile. Pero enchilada es también la persona que ha comido demasiado chile, que se le pasó la mano y ya no siente el sabor de la comida, o bién también se le dice enchilada a una persona que se puso muy brava. Se puede decir entonces: Me enchilé. En colombiano: Me emputé.

Quesadillas son las tortillas de maíz con queso, también doradas. Y los tacos son también las tortillas de maíz pero crocantes y con rellenos de carne por dentro. Aunque se pueden pedir con rellenos vegetarianos en algunos lugares. Los burritos son las tortillas de maíz enroladas con relleno por dentro, como fríjoles, y fritas. Rociadas con queso rallado o guacamole por encima.

Ahora, mi problema normalmente ha estado en distinguir bién los unos de los otros. Ahora estoy haciendo un esfuerzo grande para describir los platos, porque lo que descubro es que todo es a base de tortillas de maíz y lo que cambia es la presentación: dorados o fritos. Enrollados o nó. Los rellenos tampoco varían mucho: fríjoles, carne, pollo. No son picantes, ni las enchiladas que van bañadas en chile, pues después son doradas en aceite. Y el queso está casi siempre presente.

Hasta ahora, mis platos favoritos de la comida mexicana han sido tres no muy sonados en el exterior: La sopa de tortilla, las corundas y la ensalada de nopal. Los dos primeros son platos de la cocina michoacana. La sopa de tortilla es una sopa de maíz caliente, lleva tacos (trozos crocantes de tortilla) por dentro y un tipo de chile negro y en pedazos grandes. Las corundas son hechas de una maza de maíz, envueltas en hoja de plátano y cocidas. Son de sal y de sabor neutro. Regadas con crema de leche y salsa de chile. Yo normalmente las pido solo con salsa de chile. Otro plato muy rico es el tamal de maíz, en realidad muy parecido a las corundas, pero en vez de venir como una pirámide (un triángulo con base), son alargados y cilíndricos. Lo cuento como de la familia de las corundas porque creo que es la misma masa, pues sabe igual. Son también servidos con crema y salsa de chile. Y finalmente, la ensalada de nopal. Es una ensalada de una planta de la familia de los cáctus, que queda muy tiernecita y suave al paladar. Yo la roceo con limón.

Algo que también me gustó fué el chayote, una especie de papa cidra que sabe más a papa que a papa cidra. Cocinada y con gotas de limón es un buen despiste al estómago.

Lo que descubro es pues que el maíz es la base de la comida y que creo que un mexicano fácilmente come tortilla todos los días, no importando como la llame: enchilada, taco o quesadilla. Además come grandes cantidades de queso. Le agrega un poco de fríjoles con carne o pollo (además que son también los rellenos favoritos) y chile a todo eso. Le gusta además las cosas fritas y la crema de leche. Y bueno, chile hasta para las frutas. El gaspacho mexicano a diferencia del gaspacho español, no es una sopa de tomate, es un salpicón de frutas con queso rallado (otra vez el queso!) y chile en polvo rociado y gotas de limón!

Y si me permito decir. Me han hecho falta las verduras, se come como en Colombia, muy poca verdura.  Por lo cual ayer no resistí más maíz y tuve que entrar a un restaurante vegetariano para comer brunch. Pero la comida de hoy, pescado a la plancha en salsa de chile, fué exquisito!

PD: La yuca no es conocida aquí. Por lo menos nó para las personas con las cuales he hablado y que no han ido a suramérica. Y lo otro es que no se comen con cubiertos. Y cuando pido cubiertos vienen con un tenedor. Por lo cual debo insistir en cuchillo. Pero, comer la comida con las manos, es toda una grata experiencia – si no hay salsas y frituras de por medio.  Es fascinante como tenemos distintas formas de comer!

 

La infaltable salsa de chile

 

 

El chayote

 

 

La sopa de tortillas - lo negro es un tipo de chile

 

 

Tamales con chile

 

 

Corundas michoacanas con chile

 

 

Enchiladas - rellenas de queso para hacerlas vegetarianas

 

 

Enchiladas enmoladas - con mole: salsa de 7 tipos de chile y cacao entre otras cosas

 

 

Fríjoles con queso y tacos

 

La Santa Muerte

Publicado: 3 noviembre 2010 en México, Ritos

Ajá. Sí. Los mexicanos no solamente celebran el Día de los Muertos, cuya tradición por cierto se expande fuera de México a través de la tecnología, sino que también adoran y le piden favores a la Santa Muerte!

Esto lo había leído el año pasado en un artículo en Colombia, en una revista de poca difusión en Bogotá que no recuerdo el nombre. Pero el artículo me llamó la atención. Allí decía que se le pedía a la Santa Muerte cosas que normalmente no le pediríamos a un santo “oficial”. Osea, si se es ladrón, que le ayude a uno a robar y no lo cojan. O el narco pide protección para sus negocios. Los instintos bajos del ser humano encontrarían en esta santa un buen oído. Era como hablar con una amiga a la cual se le puede contar los pecados y malos pensamientos sin que se espante y nos ponga a rezar rosarios. Por fin un santo humano? Que sabe que el ser humano tiene sentimientos no muy nobles? Interesante, pensé.

Hoy anduve en el mercado La Independencia de Morelia. Y entre cabezas de marranos, hígados, lenguas, tripas al aire, chiles de todos los colores, tortillas, frutas, zapatos Converse originales entre otras cosas encontré también un lugar para comprar las imágenes de santos. Entre ellas, la imagen de la Santa Muerte.

– Señora, y ésta santa para qué es buena? – le pregunto a la muchacha que atendía en el lugar.
– Pues mire, ella es buena para muchas cosas. Los ladrones le piden pues para que les ayude. Me contesta.
– Para que les ayude a robar?
– Po’s sí. – Me responde con fuerte acento mexicano.
– Y entonces es más que todo los ladrones?
– No, los narcos también. – Me cuenta.
– Osea, que es la santa de los delincuentes, le pregunto recordando el artículo.
– No, hay mucha gente que le pide. La gente de dinero la venera mucho. – Me responde y se acerca a mí saliendo de su mostrador, como a conversar con alguien interesado, ya que no tenía más clientes.
– Y bueno, usted le pide por ejemplo? Le pregunto, sin recriminación, sólo con curiosidad y una sonrisa cómplice.
– Sí, claro, me dice. Mire le cuento. – Y entiendo porqué se acercó a mí, quería contarme una historia.
– Yo tenía un amigo, me cuenta. El es de Oaxaca y hace unos años se cayó en su trabajo. Limpiaba ventanas de edificios. Y yo me dí cuenta de eso cuando estaba muy mal en el hospital. Me dijeron que se iba a morir, que de esa no se salvaba. Yo no podía ir a verlo y entonces le pedí a la Santa Muerte que no se lo llevara.  Le dije: “Mira si lo salvas prometo ir a verte”. Y me hizo el milagrito. Entonces yo fuí a verla en agradecimiento.
– Adónde fuiste? Le pregunto.
– Aquí cerca de Pátzcuaro hay un altar de la Santa Muerte, mi esposo me llevó. – Me cuenta mientras mis pensamientos se devuelven al día anterior en Pátzcuaro. Cómo es posible que nadie me contara de este altar? Chereri no me llevó.
– Y qué le llevaste? Le diste una ofrenda? – le pregunto.
– No. Sólo fuí a verla.  Lo que le había prometido. Después de ir al Señor de los Milagros al que le debía otro favor, mi esposo se acordó y me dijo, vamos a la Santa Muerte para que pagues tu promesa. Y me llevó.
– Osea que le pedís al Señor de los Milagros y a la Santa Muerte a la vez? – pregunto indagando sobre la efectividad de los santos.
– Sí. A ambos. Pero en realidad esa fué la primera vez que le pedí a la Santa Muerte y me concedió de una el milagrito. – Me comenta.
– Y qué opina la iglesia? – pregunto pensando en las miles de iglesias que hay en Morelia, en la increible devoción de la gente de aquí. No puedo concebir que la iglesia católica aceptara a la figura de la Santa Muerte en sus templos y catedrales. Una calavera en medio de San Agustín y San Mateo? No creo ni poquito.
– Pues ellos dicen que no es una santa. Pero bueno. Cada quién tiene sus creencias. Me dice ella y yo tengo que otorgarle la razón. Cada quién cree en lo que quiera creer. A eso le llamamos sincretismo, cuando en un mismo entorno cultural conviven dos o más tipos de visiones cósmicas; en éste caso, la católica y otra que deriva de cosmovisiones indígenas.

La muerte es pues un estado natural y parte de lo que es vivir. Los mexicanos parecen haber heredado de sus ancestros indígenas una relación muy especial con la muerte. No sólo como un hecho, sino además como algo digno de adoración. Es la Santa Muerte la que nos recoge a todos un día y nos lleva al más allá. Por tanto es poderosa. Puede hacer maravillas y entiende las visicitudes por las que pasamos los seres humanos. Es con ella con la que hay que hablar para pedir protección cuando se va a “pecar”, en el sentido católico de la palabra. Cuando se siente envidia, cuando se va a robar, cuando se va a traficar, cuando se tiene rabia, cuando se quiere enamorar o dominar a alguien. Ella lo puede lograr para nosotros; pobres humanos vivos con poderes limitados.

Chereri me contaba ayer que el ritual de Día de Muertos tiene raíces indígenas. Antes de la llegada de los españoles los indígenas ya practicaban rituales para honrar a sus muertos que coincidía en noviembre. Además los prisioneros de guerra eran conservados en sus osamentas. Los cráneos coleccionados por la tribu vencedora en un cuarto especial. Puesto que los indígenas tenían esta actitud relajada frente a la muerte, opinaban también que en realidad lo más duro no era morir, sino vivir. Creían en un mejor estado después de la vida.

Apesar de que los españoles con su iglesia católica y su evangelizador principal en esta área, Vasco de Quiroga, realizaron un trabajo fenomenal y convirtieron a los indígenas en católicos fervientes con nombres hispanos, no pudieron quitarles sus creencias sobre la muerte. Y en algún momento o se conservó o surgió la “Santa Muerte”.  Un poco parecido a lo que ocurrió con los dioses africanos como Shangó, que no murió sino que además tomó la imagen de un santo católico para poder ser venerado “oficialmente”, ya clandestinamente era llamado por su verdadero nombre. Hasta nuestros días.

La “Santa Muerte” no es algo diabólico, apesar de lo que pudieran creer aquellos que ven su representación en forma de calavera. Es sólo una santa con orígenes remotos y muy poderosa en la cosmovisión mexicana. Que sea representada por una calavera es lo más normal. Qué mejor símbolo para representar la muerte? En calavera nos convertiremos todos. Sin distinción social. Querámoslo o nó. El santo que tenga ese poder en sus manos de hacernos pasar de la vida a la muerte, debe ser sencillamente super poderoso. Si se le puede pedir que no se lleve a alguien al otro lado porqué no pedirle que nos ayude con cosas más sencillas también, como que nos ayude a robar, a conquistar, a traficar, a dominar, a hacer caer a aquél que tanto envidiamos. Y lo mejor de todo, sin recriminaciones de “pecados”. Sólo mostrándonos humanos.

Sincretismo: La Santa Muerte entre los santos católicos

La Santa Muerte

Noche de los muertos

Publicado: 2 noviembre 2010 en México, Ritos
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Solemne. Mágico. Espiritual. Obvio. Son las palabras que se me vienen a la mente sobre la tradición mexicana de Día de Muertos. Hoy es la noche de los muertos en México. Y yo he tenido un día y una noche verdaderamente mágicos, compartiendo con mexicanos una de las tradiciones y ritos más bonitos que he visto.

Solemne, porque es ceremonial, hecha con increíble respeto por y para sus muertos.  Mágico, porque durante todo el día ocurren preparativos que emanan en una fiesta de color y luces en los cementerios y lugares sagrados tradicionales, además de las calles de las ciudades. Espiritual, porque no es cualquier fiesta. Es la celebración del espíritu, del alma que aún después de la muerte viene a visitar a sus seres queridos vivos una noche cada año. Obvio, porque lo raro no es que los mexicanos pasen toda una noche en los cementerios recordando a sus muertos y llevándoles ofrendas, lo que más les gustaba. Lo raro, es que todos los demás no lo hagamos.

Después de estar participando de esta celebración solemne de unión entre los muertos y los vivos entiendo mejor su significado para los que la practican. Y trato de buscar un rito o símbolo parecido que cumpla la misma función en los lugares culturales en los que me muevo.
Los ritos son uno de los temas favoritos de los antropólogos, ellos nos ayudan a organizar la existencia. Y los tenemos, querámoslo o nó, desde que nacemos hasta que morimos. Son imprescindibles para ayudarnos a entender la vida y darle el significado que la sociedad quiere darle. El Día de los Muertos es uno bién interesante, porque se trata de un ritual de unión entre dos mundos normalmente separados: la vida y la muerte.

Hoy he aprendido de esta celebración por Chereri. Una mujer indígena de la etnia Purépecha que habitan en el estado de Michoacán. Chereri significa “hecha de tierra” en lengua purépecha. Con ella fuí a Pátzcuaro. Un pueblo a una hora de Morelia. Nombrado el primer Pueblo Mágico de México en 1991, por la conservación de sus tradiciones. Este es uno de los pueblos donde se vive muy fuertemente la tradición de Día de Muertos.

Después de conocer sobre la historia de Pátzcuaro y de Michoacán, de caminar por el mercado y comprar Pan de Muerto, un pan dulce relleno de calabaza o bién sea de chayote – una verdura muy parecida la papa cidra – nos fuimos a Tzintzuntzan, cuna del poderío Purépecha en tiempos prehispánicos. Eran casi las 6.00 pm cuando llegamos a las pirámides de Tzintzuntzan, lugar donde vivía la realeza indígena y los sacerdotes, encargados de que el fuego que ardía en las pirámides nunca se apagara, pues era una representación de K’Urhikeri, el Gran Fuego, el dios alabado por los Purépechas. Si el fuego se apagaba, el sacerdote era sacrificado.

El camino a las pirámides estaba lleno de ventas de comidas: quesadillas, tacos, nueces, dulces, pan de muerto, tequila. Y la gente subía la montaña para ver el lago Pátzcuaro, recorrer las pirámides que no son más que ruinas ahora y mucho más pequeñas que las de Ciudad de México. Todo esto, antes de que se oscureciera de verdad, pues en la noche, se debe ir al cementerio.

El camino al cementerio de Tzintzuntzan fue un recorrido entre los puestos de comidas y de bebidas. Risas, música, grupos de jóvenes con mochilas, indígenas con sus prendas tradicionales, hombres y mujeres con bolsas. Unos ya habían armado sus carpas al lado del camino; – Para descansar de vez en cuando – me dijo una adolescente.

Y después comprendí. Para descansar de vez en cuando durante la larga noche que les espera a los vivos que van a visitar a los muertos al cementerio y los muertos a su vez se pegan la pasadita para compartir momentos agradables con los del más acá. Todo esto ocurre hasta el amanecer, cuando la gente sale del cementerio para sus casas.
La entrada al cementerio estaba hermosamente adornada con la flor de muerto o  Tirhínguini tsïtïki – en Purépecha, o Cimplasutchel -en la lengua de los aztecas.

Chereri me explica: – La gente viene aquí a brindarle ofrendas a sus muertos. Se escoge lo que a ellos más les gustaba. Durante la noche entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre vienen las almas de los niños, por eso ponemos más dulces esa noche. Esta noche, entre el 1 y el 2 de noviembre vienen los adultos, entonces ahí pueden haber más cosas. A mi esposo yo le pongo su plato preferido hecho de arroz y carne de chancho, su tequila, porque le gustaba beber y frutas. Además de las flores, claro.

Con mi inocencia frente a todo este fenómeno, no podía guardarme mis preguntas. A la vez que entrábamos el cementerio lleno de gente, familias alrededor de las tumbas con fotos de sus antepasados, con comidas, rezando unos, hablando otros, mi pregunta fué simple: Tú sabes si alguien ha contado de que ha visto a su pariente muerto? – Pues nó – me responde Chereri. Pero noto en sus ojos que no se quería explayar en explicaciones de posibles historias. Y completa: – Pero ellos vienen. Vienen a visitar y por eso hacemos bonito, para recibir la visita. Me dice con una sonrisa.

Pues sí. Seguramente vienen. Porque no creo que puedan resistir la fiesta de color y sabor que se les prepara en la tierra. Pero yo insisto. – Chereri, y qué pasa con toda la comida? La dejan ahí hasta que se pudra?
– No, los muertos se la comen. Me responde como si me estuviera diciendo que la noche había caído. Yo trato de entender su respuesta, y le hago otra pregunta:
– Chereri, osea que ustedes se van en la mañana y dejan la comida ahí y después desaparece? O desaparece a los dos, tres días? – pregunto pensando que seguramente se pudre y se la comen los pájaros y por eso desaparece.
– No. Hoy mismo, ésta misma noche se la comen. Me responde, de nuevo como si estuviera diciendo lo más normal del mundo.
– Entonces desaparece mientras ustedes están aquí. Insisto, y veo en mí a la antropóloga preguntona.
– Ya cuando vá a amanecer nos la comemos. La repartimos entre los que estamos haciendo la ofrenda, pero no sabe igual. Las frutas son insípidas, no tienen sabor. Y eso es porque los muertos se las han comido. – Me responde al final.

Entiendo. Es claro que los muertos se la comen, pero no los vemos. Lo sentimos. Ya no hay sabor para el paladar. Y lo sentimos en otros aspectos: el Día de los Muertos le dá sentido a la muerte y a la vida. Conecta ambos mundos. Traspasa conocimientos e historia de generación en generación. Los niños en el cementerio muy seguramente no conocieron a la gente muerta que está enterrada y por las cuales se trasnochan con sus familias. Pero seguramente sí la conocen por las historias que se cuentan esta noche. Por las ofrenda. A fulano le gustaba el tequila y el arroz. Además quería mariachis en su funeral y por eso le llevan una banda de mariachis para el Día de Muertos también. Esos niños tienen la suerte de tener una noche para preguntar todo lo que quieran de sus antepasados. Si la curiosidad los mata. Y todos tienen la oportunidad de compartir momentos en familia y con el difunto.

Lo raro es que todos los demás enterremos o crememos  a nuestros muertos y no les dediquemos ni un día a honrarlos como se debe: en la oscuridad de la noche con muchas velas, comida, flores, música. Una celebración de la muerte!

 

Pan de Muerto en el mercado de Pátzcuaro

 

 

Exhibición de "Catrinas" en Pátzcuaro - esqueletos de mujeres de la alta sociedad

 

 

Las pirámides de base redonda de Tzintzantzun - Llamadas Yácatas

 

 

Entrada al cementerio de Tzintzuntzán

Entrada al cementerio de Tzintzuntzán

 

 

Los vivos esperando a los muertos

 

 

El cementerio mexicano la noche de muertos

 

 

Bananos para el muerto

 

México – por la primera vez

Publicado: 31 octubre 2010 en México

El viernes en la noche arrivé a la Ciudad de México por la primera vez. Y qué bueno son las primeras veces! Cuando uno está con curiosidad, con los ojos abiertos a todo lo que es diferente y parecido, preparado a aprender y comete errores! En mi lista de países por conocer tengo que admitir que tenía a México en un lugar de la mitad para abajo.  En gran parte se debe a que aprendí a asociar a México con sus novelas, que a mi gusto eran re-malas. Esas novelas y las venezolanas eran las que imperaban en los 80 y ambos países yo creo que ya estaban cansados o algo, porque no salían del mismo cuento: la niña pobre y el niño rico. Pero al final la niña rica descubre que no es pobre. Después llegaron un montón de cantantes de dudoso talento que también hicieron que México a comparación de países como Brasil, continuara bajando. Reconozco que fuí injusta. Pero así fué hasta mi adolescencia, cuando llegó Maná y México se empezó a cotizar de nuevo conmigo. Y después descubrir a Chavela Vargas. Claro, Vicente y sus rancheras siempre habían sido para mí lo único rescatable que llegaba de México, pero después escuchar la voz de Chavela fué todo un acontecimiento, se le eriza a uno la piel.

Por el mismo camino, fuí conociendo la comida mexicana, con la cual lloré la primera vez. De lo picante. Y eso que fué preparada por una amiga sueca que me aseguró que no era tan picante como la hacían aquí. Y es en realidad por culpa de México que me volví antropóloga. Porque esta buena amiga se le ocurrió la idea de viajar dos meses a México y se quedó. Cuando regresó a Suécia después de año y medio no sólo me invitó a comer comida mexicana sinó que también me mostró sus libros de antropología de la UNAM. Ella había decidido quedarse a estudiar antropología. Y fueron esos libros que intempestivamente y en menos de dos días hicieron que en mi elección a la universidad cambiara el periodismo por la antropología.

Y ahora heme aquí! En mi visita a la capital está el museo de antropología bién alto en la lista. Pero por ahora estoy en Morelia observando la preparación del día de muertos que es mañana. Porque en México a diferencia de muchos países, no parece ser tanto el día de brujas sino el dia de los muertos el 1 de noviembre que es la gran festividad. El taxista en el DF me dijo que este es un puente largo, pues la gente no trabaja lunes y martes y por tanto muchos se tomaron libre desde el viernes.

En vez de calabazas de halloween (una fiesta importada), los mexicanos adornan sus vitrinas con calaveras. Se siente el ambiente. las calles del centro de Morelia están cerradas por los preparativos para la celebración. Y yo estoy feliz de poder ver un pedacito del verdadero México.

Un error ya cometido: en México “torta” no es torta, sino una especie de sandwich enorme con moles y de todo por dentro. Y se debe decir “pastel” a la torta, para no confundir. En Ecuador “pastel” es una comida rápida que venden en las calles….

 

Altar para los muertos en el aereopuerto Benito Juárez de México City

 

 

Adorno en un restaurante de tacos

 

Las calles de Morelia en los preparativos

 

Las calles de Morelia en los preparativos de día de muertos

 

 

Preparativo de día de muertos en Morelia