Archivos de la categoría ‘Libros’

El Dios de las cosas pequeñas

Publicado: 30 julio 2016 en Libros

“She had a dry rose in her hair.
She turned to say it once again: “Naaley”.
Tomorrow”.

(Mi traducción: Ella tenía una rosa seca en su cabello. Se volteó y para decirle de nuevo: “Naaley”. Mañana”.

Es todo lo que dice en la última página de “The God of Small Things” de Arundhati Roy. Reviso si hay algún nuevo capítulo detrás de esta página. No hay. Levemente se me posa el pensamiento de que ahora no hay nada más que ralentizar. Que efectivamente he llegado al fin del libro y que me despido de los gemelos Estha y Rahel junto su bella madre Ammu quien a sus 27 pensaba que ya la vida para ella había acabado, que había tenido ya su única oportunidad de escoger un marido que la sacara del hogar de su familia pero había malgastado esa única perla de oportunidad que la sociedad le da a muchas mujeres en sociedades patriarcales y en la lotería se sacó a un bebedor. Un tipo normal, en una sociedad tradicional. Alta probabilidad estadística de que eso pasara, querida Ammu, pienso yo en voz alta en uno de los capítulos de la mitad.. Pero al menos intentó, porque fue y se lo consiguió bién lejos de su familia cristiana del estado de Kerala. Fue y se casó con un Hindú. Pero como pudo lo dejó. Para que después la sociedad le diera a escoger entre el apellido de su padre o el de su esposo. El padre también era un tipo normal, de una sociedad patriarcal. Peste o cólera? Ammu, al parecer nunca se decidió.

Me temía esa última página. Conscientemente ralenticé el paso de la lectura por dos motivos: 1) la prosa es riquísima, las metáforas van apareciendo cuan hongos en las páginas en los momentos más imprevistos, de la forma más natural y le da un relieve singular a la historia, la vuelve más cercana a los sentidos del lector/a. De tal modo que a veces tenía que parar para respirar, para reír, para llorar un poquito. Para pensar. Para releer. Y para googlear a Arundhati Roy (de quien no sabía mucho, pero a la par de leer su primera novela la fui descubriendo y me fui enamorando) 2) y la segunda razón para ralentizar la lectura era la más mundana, que no quería terminarlo. Aún cuando sabia desde el principio de que todo terminaba con el “Terror”, con una tragedia donde ninguno de los caracteres a los que le cogí aprecio iban a salir bién librados. Aún cuando un par de capítulos antes del fin supiera la monstruosa forma en que el “Terror” se presentó y machacó todas las ilusiones y la fé en la humanidad (ahí paré también para llorar y respirar. La escena estuvo descrita con el mismo lenguaje rico y colorido del resto del libro, lo cual hizo del “Terror” algo aún más terrorífico en texto). Aún así, no lo quería terminar. Eso me pasa a menudo con libros que me gustan mucho.

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Happy, happy

Publicado: 6 septiembre 2015 en Cotidianas, Libros, Mujeres, Suécia
  • Sabes qué? Deberías buscar el libro ”Happy, happy”, me dijo mi ex-colega de trabajo, Jessica, cuando la volví a ver después de seis años. Estábamos en la isla donde vive ahora con su novio (un muchacho adoptado de Colombia) y tomando mojitos mirando por encima de los techos rojizos y anaranjados de las casitas del pueblito hacia el azul del mar báltico.

A veces la vida se me asemeja a un sueño que uno no sabe si de verdad está viviendo ya o es todavía esa imágen que uno se formó alguna vez en su cabeza. Y aquí estoy, adulta, sentada con una muy apreciada ex-colega, pagando mis mojitos, mi viaje a esa isla, escogiendo con quien quiero estar y pasar mi tiempo, tomando completa responsabilidad por mi vida y por mi hija.

La sugerencia de libro de mi amiga se debía a contarle la razón de por qué me separé del padre de mi hija y compañero de hacía más de 10 años (la única relación que he tenido en la vida): porque sólo tengo una vida, y no era esa la que quería vivir.

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A Bruxa de Portobello

Publicado: 26 abril 2013 en Libros

Al terminar de leer este libro ya me hacía falta Athena, la protagonista de esta historia.

Reconozco que no había leído a Paulo Coelho antes de leer “A Bruxa de Portobello” (español: La Bruja de Portobello – leí el original en portugués). “O Alquimista” – siempre me ha hecho ojitos desde distintas vitrinas y bibliotecas pero por una u otra razón siempre termina ahí en su puesto sin que yo me lo lleve para mi biblioteca personal.  En realidad no tengo una excusa en particular, sé que es su mayor obra y muchos y muchas me lo han recomendado. Pero simplemente hay muchas grandes obras que no he leído (entre esas El Amor en los Tiempos del Cólera… yaaa… calma! La voy a leer…. poco a poco).

Puedo decir, eso sí, que fué un deleite empezar a leer a Coelho a través de una historia tan femenina y bella como la de Athena. Me parece muy interesante que esta mente masculina haya creado a un personaje tan profundo y femenino. El libro todo es un homenaje a la feminidad, entendida nó como debilidad sino más bién como autonomía y sensibilidad. A través de la sensibilidad se adquiere una comprensión del mundo y el universo más integral. Con suficiente autonomía en el pensamiento se adquiere la fortaleza para seguir un camino diferente al trazado por las costumbres y la religión  que hoy por hoy están definidas desde el lente masculino. Reafirmar la feminidad de Dios, entender a Dios como una Diosa y una Madre, es en sí subversivo. Este es un homenaje a las mujeres libres de pensamiento que por siglos la sociedad ha clasificado o desclasificado como “brujas”.

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Tertulia de libros

Publicado: 17 marzo 2013 en Cali, Cotidianas, Libros

Si hay algo que caracteriza a la sociedad moderna, es la falta de posibilidades, espacios de tiempo y lugar para encontrarnos lxs unoxs a lxs otrxs con el propósito de intercambiar ideas. Reflexionar juntas/os. Es cierto que el internet ha revolucionado la forma en que nos comunicamos y constituye hoy por hoy un excelente espacio de discusión y encuentros virtuales. Sin embargo, el internet también ha causado “ruido”, un flujo incesante de información que nos deja a veces con grandes cargas de ideas, conocimientos, opiniones por desmenuzar, aterrizarlas, y reflexionar, preferiblemente en encuentros personales. Decíamos en una clase de la Univalle hace poco (volví a la Universidad y es una de mis mayores alegrías por estos días), que el sistema de sociedad que se nos impone, nos reduce, nos empuja a entablar relaciones comerciales, pues son estas relaciones las que le interesan al sistema económico actual, el neoliberalismo. Las relaciones de solidaridad, amistad, altruismo… las relaciones humanas están siendo remplazadas por relaciones estrictamente comerciales; de empresas-clientes, consumidores de servicios. En los hospitales ya ni pacientes somos, sino clientes.

La vida moderna además no nos deja mucho tiempo “libre”, cada vez tenemos que trabajar más, ganar más dinero para cubrir lo necesario y pagar las deudas; con poco tiempo para dedicarnos a labores más propias del ser humano y que de hecho nos hace humanos como pensar.  Las relaciones en la sociedad y al interior de la familia se han modificado atomizando sus miembros cada vez más… Exacto; atomizándonos. De hecho Occidente por lo menos desde el s. XVI ha pensado al ser humano como un átomo, perdido en este gran universo en clara oposición con otras culturas o formas de pensar, que sitúan al ser humano en constante intercambio con su medio ambiente, y totalmente hecho por sus relaciones con otras de su especie o con el ambiente.
Generalmente hoy por hoy, muchos colombianos/as tienen sólo el domingo libre – es decir sin laborar oficialmente. Y este domingo muchos y muchas se van para…. los centros comerciales. Pueda que con amigos o con familia… pero igual van a compartir en el templo por excelencia de nuestro sistema económico: el centro comercial  (antes nos veíamos en la galería, en los parques, en las iglesias o en las casas de las otras).

Junto con un grupo de amigas, hemos decidido que vamos a ofrecer resistencia activa a este modelo de relaciones. Hemos decidido que nos vamos a encontrar cada sábado o domingo (a menos de que haya excusa válida) para tomarnos un desayuno tardío en algún sitio de Cali, preferiblemente un café pequeño (uno de los puntos es descubrir lugares por fuera de las grandes cadenas o de centros comerciales) para conversar y compartir. Pero no sólo eso, además vamos a leer. La idea es sencilla; entre todas escogemos un libro que ninguna lo haya leído, que a todas nos interese y lo leemos al tiempo. Cada tercer desayuno discutiremos el libro. Qué nos dejó? Qué reflexiones se pueden hacer a partir del libro? Qué visión del mundo vemos en el libro?

Debatiendo sobre el libro a escoger, el que llegó en segundo lugar fué el de Marcela Serrando: "Diez Mujeres"

Debatiendo sobre el libro a escoger, el que llegó en segundo lugar fué el de Marcela Serrando: “Diez Mujeres”

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La salsa en discusión

Publicado: 25 febrero 2013 en Antropología, Culturales, Libros

En los años 70s, cuando mi papá era un muchacho y vivía en el barrio Puerto Mallarino de Cali, uno de los barrios populares obreros de esa época situado a orillas del río Cauca, ocurría que de vez en cuando se le volaba a mi abuelo junto con mi tío (su hermano menor) para ir a bailar salsa a los ranchos de Juanchito – del puente pa’allá– entre la población mayoritariamente negra que residía allí. Fué así como aprendió a bailar a lo juanchito, brincadito. Si mi abuelo lo hubiera pillado le hubiera dado una muenda. Si hubiesen sido sus hermanas las que se volaran las hubieran desheredado de lo poco que les podían dejar… de tal forma que las mujeres nunca se atrevieron a semejante gracia. Yo como mujer en otra época corrí con otra suerte, y mi propio padre fué mi maestro de baile de salsa, clases espontáneas que ocurrian en las fiestas familiares desde que tengo uso de razón. De tal manera la salsa siempre ha estado presente en mi vida y ha significado no sólo fiesta y feria sino sobre todo historias, memorias y nostalgias.

La música como expresión cultural tiene una capacidad impresionante para portar significados, pensamientos, ideas, sentires. Alguien decía que la música es “más importante que la literatura”, y bién puede ser así, pues la música es más accequible que la literatura, no hace falta aprender a leer y a escribir o tener una educación formal para degustar de ella (aunque cierto tipo de música se considere ser para oídos adiestrados – como la música clásica, existe siempre la posibilidad de que alguien no adiestrado la disfrute, cosa que no sucede con el analfabeto y un texto. Aunque esta concepción de la música clásica como una música más “inteligente” pueda ser expresión de un sesgo clasista y racista que hemos heredado, pero esa es otra discusión), está más al alcance de todos y todas. En ese sentido, es más democrática. Se puede producir música con una lata, con un palo, se pueden contar historias en melodía y al penetrar por los oídos [y por todos los poros si se quiere] puede producir otra expresión cultural: la danza.

La música salsa como expresión cultural nació en nuestro lado del mundo, el continente americano, pero bajo circunstancias peculiares: apoyada en ritmos afrocaribeños entremezclados por los músicos del Caribe que habitaban la gran olla latina de los barrios de Nueva York. Como comunidad con referentes culturales muy parecidos, en esta olla se cocinaron nuevos sonidos, nuevas claves, nuevas formas de tocar los timbales, nuevas formas de cantar los coros etc.  Las fechas varían de autor a autor, pero todos coinciden en que en los años 60s se estaba produciendo salsa en Nueva York, como resultado de orquestas puertorriqueñas que contrataban cubanos, u orquestas cubanas que contrataban puertorriqueños, a eso anéxele los panameños, venezolanos, colombianos etc que aportaban con su bagaje cultural a la cocina de esta nueva expresión que no es son, ni chachachá, ni guaracha, ni danzón… es salsa.

Cali, aunque no es ciudad caribeña se vió sumamente “afectada” con todo este movimiento cultural ocurrido en Nueva York. Ubicada entre plantaciones de caña, con una gran cantidad de población negra en la ciudad y alrededor de ella y por ende la influencia cultural afrocolombiana, las condiciones estaban dadas para que la salsa diera fruto aquí. Y se le abrazó con gran amor… aunque nó por todos. Sobre todo, la juventud caleña de los años 60s y 70s acogieron el sonido de la salsa con esperanza de que podían haber otras formas de expresarse que no fuera el “sonido paisa”, nombre que abarcaba la tradicional “música colombiana”, acumbiada de orquestas en boga en esos años como Los Graduados y Los Hispanos y que hoy por hoy siguen siendo clásicos en muchas fiestas.

En 1971, Andrés Caicedo, aquél brillante escritor jóven caleño que ambientó su última novela, hoy un clásico, “Que viva la música!” en la Cali de los años 70s, escribió unos afiches que él mismo pegó en los muros de la ciudad:

” EL PUEBLO DE CALI RECHAZA a los Graduados, los Hispanos, y demás cultores del sonido paisa, hecho a la medida de la burguesía, de su vulgradidad. Porque no se trata de “Sufrir me tocó en esta vida”, sino de “Agúzate que te están velando”. Viva el sentimiento afrocubano! Viva Puerto Rico Libre! Ricardo Ray nos hace falta”

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El ojo de la mujer

Publicado: 27 enero 2013 en Culturales, Libros, Mujeres

Una de mis adquisiciones en este Hay Festival ha sido el libro de poesía de Gioconda Belli: El ojo de la mujer.

Aunque Belli es más conocida por su poesía, yo confieso que poca poesía he leído de ella. Más he leído sus artículos y novelas. Pero pretendo remediar esto comenzando con uno de sus más celebrados.

El prólogo es bueno de leer, fué escrito en 1974 por José Coronel Urtecho y dá una introducción a la poesía nicaragüense. El libro pues, es escrito antes de la revolución sandinista en la cual participó la autora.

Este es el poema con que inicia:

Y DIOS ME HIZO MUJER

Y dios me hizo mujer
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues de mujer
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas;
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.

Gioconda Belli

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La búsqueda

Publicado: 26 agosto 2012 en Libros, Mujeres

Niña de clase burguesa capitalina. Jóven aplicada, estudiosa. Monja. Rectora del Marymount de Bogotá, Barranquilla y Medellín – en su orden cronológico. Educadora de niñas de la alta sociedad. Debatora activa dentro de la Iglesia de asuntos eclesiásticos. Viajera. Integrante del ELN. Ex-integrante del ELN. Defensora de Derechos Humanos. Feminista.

Todo eso fué y es Leonor Esguerra. Una mujer colombiana que hoy sobrepasa los 80 años y cuya historia personal se enmarca en el conflictivo siglo XX colombiano.

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