Archivos para noviembre, 2009

La organización del perro y el gato

Publicado: 15 noviembre 2009 en Suécia

– Aquí hay una organización para todo. Una para los derechos de los perros, otra para los derechos de los gatos. – nos dijo Juanita, una refugiada chilena que había vivido en Suécia casi 20 años cuando nosotros llegamos, mi familia y yo.

El rumor decía que aquí el gobierno ayudaba economicamente a organizaciones de la sociedad civil, lo que se pedía era que se registrara la organización para lo cual se necesitaban unos estatutos, un número mínimo de miembros, una junta directiva, con un presidente, un tesorero y un secretario a lo mínimo y después de registrada la organización recibía un número. Con eso ya podía empezar a recibir las ayudas.

Como en todo rumor, no era del todo cierto. Lo del resgistro, los estatutos etc si.  Pero lo de que de una se recibía ayuda, no. No es que el gobierno sueco bote la plata por la ventana y se la dé a la organización del perro y el gato, sino que hay que solicitarla a ciertos organismos, agencias del estado e instituciones privadas para determinados proyectos. El proceso en si es a veces un enredo, como buscar en una selva.  Pero es cierto que el ambiente para organizarse es  dinámico y recibe mucho más apoyo aquí que en por ejemplo Colombia, donde todo hay que hacerlo con las uñas y muchas veces las organizaciones son atacadas.

Esta oportunidad de organizarse es aprovechada por muchos refugiados políticos, enseñados a organizarse en sus países, lo continúan haciendo aquí. Los colombianos no se quedan atrás. De tal forma empezó mi vida organizativa cuando yo tenía 16 años y fuí escogida secretaria de la organización Camilo Torres. La cual ya no existe.

El miércoles pasado fuí a una conferencia sobre la ley que varias organizaciones de la sociedad civil en Suécia están impulsando: rebaja de impuestos para el que done plata a una organización como Save the Children por ejemplo. La conferencia era organizada por el instituto Sektor 3, cuyos dueños son organizaciones de la sociedad civil y fuí invitada como miembro de una organización que trabaja por Colombia, la Red Colombia.

Lo que noté de una en el salón fue que no habían inmigrantes, más que  otra mujer de apariencia latinoamericana y yo. Lastimosamente, después de ese primer baño de lecciones organizativas que me dieron los argentinos, chilenos, peruanos y otros colombianos al inicio, con el tiempo lo que voy notando es la falta de inmigrantes en las organizaciones en Suécia. En una reunión de sindicatos hace un año, una colombiana de visita me decía: “bueno, y dónde están los africanos, los latinos, los asiáticos… no hay sino puro mono aquí”.  Yo ya me estaba acostumbrando a los monos de las organizaciones, pero su comentario me impresionó puesto que era su primera vez en una reunión en Suécia y ella lo habia notado tan rápido.  Una amiga adoptada de Colombia y en la junta directiva de un Sindicato grande aquí y miembra del partido Socialdemócrata me decía: ” yo soy la cuota inmigrante en la organización, por mi apariencia física (muy colombiana tolimense), pero yo no soy inmigrante, yo soy sueca, con idioma perfecto y contactos, entonces yo no debería contar como cuota inmigrante”.

Mientras escuchaba a las organizaciones grandes y pequeñas, a la Cruz Roja y la organización de Padres y Madres solteros, la de los voluntarios activos, y la de los que les gustan los jardines, yo pensaba si no era hora de armar la organización de inmigrantes por más inmigrantes en las organizaciones…

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Conferencia del Instituto Sektor 3. De las organizaciones sociales en Suécia. Foto: Joanna Castro

Trading Away Human Rights

Publicado: 10 noviembre 2009 en Colombia - Europa

Comerciando con los derechos humanos.  Hace unos dias escribí sobre un encuentro en el Parlamento Sueco sobre la coherencia (o incoherencia) de la Unión Europea en su política de Derechos Humanos por un lado, y borrando todo con su política comercial. Quizás no escribí mucho sobre la conferencia en sí pero ese más o menos sería el resumen. Que primero va el libre comercio antes que los derechos humanos. Después es puros pañitos de agua tibia con el cuento de la ayuda humanitaria y dizque ayuda de cooperación. Aquí algo que encontré sobre la ayuda humanitaria desde el punto de vista Español. En todo caso, ya las organizaciones de derechos humanos en Europa se están mobilizando para lograr algo parecido a lo que se logró en Estados Unidos y Canadá, que se paró el TLC con Colombia. Al menos por un rato.

Este es el informe de Justice for Colombia, entre otras organizaciones: “Trading Away Human Rights: Why the EU-Colombia Free Trade Agreement is a Step in the Wrong Direction”. Son 15 páginas escritas con el objetivo de hacerle ver a la Unión Europea que un tratado de libre comercio con Colombia sería premiar al país donde más se asesinan sindicalistas en el mundo y flagrantemente se violan los derechos humanos. Como colombianos, por lo menos deberíamos leerlo, porque no se trata de Marte, ni de solo los Santo Domingo, sino también del vecino que echaron de Coca-Cola, doña Fulana que no que no encuentra trabajo y el profesor que mataron.

 

El otoño

Publicado: 6 noviembre 2009 en Cotidianas, Migración, Suécia

Yo llegué a Suécia en otoño. Un 8 de octubre a media noche. El día siguiente ví los árboles amarillos, rojos, anaranjados por primera vez en mi vida. Que espectáculo de color! Casi se me olvidaba el frío por concentrarme en la belleza de los colores, en las hojas en el suelo y en los árboles.  Lo recuerdo como si fuera ayer. Después inevitablemente el frío se hizo sentir, puesto que mi ropa de invierno en ese primer día, era lo que yo usaba cuando iba de vacaciones a Bogotá, que para mí como caleña, era lo más frío que podía existir, quizás igualada por Silvia, Cauca.  Figuró comprar chaqueta.

Sobre esto estuve hablando ayer con Lejla, una amiga de Bosnia, quién a diferencia de mí estaba acostumbrada a las estaciones y llegó a Suécia cuando el otoño ya pasaba a invierno, huyendo con su madre de la guerra en Bosnia, sin nada más que la ropa que tenía puesta. Ella tenía 10 años cuando llegó a inicios de los 90, yo 16 en 1996. A ella también le tocó comprar chaqueta. “Mi mamá me compró la mía en el campo de refugiados, en un almacén de segunda donde los suecos iban y dejaban la ropa que ya no se ponían” me contó. “Ah, que coincidencia, a mi también me tocó comprarla en un lugar de segunda mano, en el lugar de recepción de refugiados”, le dije y le expliqué que yo había escogido no una chaqueta sino un abrigo, largo y ajustado a la cintura. Si iba a comprar algo de segunda, por lo menos debía ser decente. “Bueno, yo también hice lo mismo, yo escogí un abrigo abajo de la rodilla, y el paso siguiente fue que le dije a mi mamá que me comprara unas botas a la rodilla, de segunda también obviamente” me respondió ella y me dijo:” Es que yo ya sentía a esa edad que yo era adulta. Después de cruzar toda Europa con mi mamá y escapar de las bombas, yo ya no me sentía una niña, y quería verme como adulta”.

Sentadas en un café en la isla sur de Estocolmo anoche recordábamos juntas ese primer otoño mientras las hojas de este otoño ya se cayeron y la naturaleza empieza a dar paso al invierno. “Qué haces mañana?” le pregunto, “viajo a Moldavia de trabajo, solo por el fin de semana”. “Qué haces tú” me pregunta. “Tengo que traducir unos documentos y escribir. Y después se prepara una marcha contra Uribe” – “Yo iría contigo, si no tuviera que viajar. Me avisas para la próxima”.

 

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El otoño. Hasta hace una semana la naturaleza estaba así. Hoy los árboles ya están sin hojas. Todo cambia. Foto: Joanna Castro

Se acabó la salvaguarda

Publicado: 2 noviembre 2009 en Derechos Humanos

Desde hoy la CPI va a poder empezar a mirar los casos de violaciones a derechos humanos en Colombia.  Los crímenes de guerra, de lesa humanidad y de genocidio. En buena hora. Como muchos colombianos adentro y fuera del país celebro que al fin vamos a tener la posibilidad de llamar al pan pan y al vino vino. Asesinatos por motivos ideológicos y genocidio no son crímenes pasionales…

Justamente este argumento se ha usado con respecto a los sindicalistas asesinados. Que es que no era por sus acciones sindicales, sino que más bién son crímenes pasionales.

El 14 de octubre estuve en una conferencia en el parlamento sueco organizada por un grupo de ONGs que trabajan con Latinoamérica. El tema era “Policy Coherence”, coherencia en la política de la Unión Europea en cuanto a los tratados de libre comercio con Latinoamérica. La mujer jóven que iba a moderar era una muchacha de Nicaragua, abogada de una universidad en Inglaterra, así la presentaron. Y cuando comenzó a moderar me sorprendió su inglés perfecto, aquel que le llaman “The Queen’s English”. Sé que muchos suecos en el salón se sorprendieron también, la idea de que una jóven de apariencia indígena hablara inglés mucho mejor y más bonito que ellos. Los suecos son sensibles en eso de los idiomas y se jactan siempre de ser los mejores en ese tema, políglotas todos.  Después de mi propio asombro pasé a sentir admiración. Qué bién que empecemos a sobresalir como mujeres jóvenes, capacitadas e inmigrantes provenientes del sur, pensé.

En esa conferencia estuvo un representante de el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, Alirio Uribe Muñoz. Uribe Muños fue tajante en decir que el tratado que Colombia empezó a negociar con la Unión Europea va a “reenforzar la política de desplazamiento que afecta a indígenas, campesinos y afros.”.  También dió sifras: 49 sindicalistas asesinados el año pasado, equivalente al 64% de los sindicalistas asesinados del mundo. 506 van ya asesinados durante Uribe Vélez.   Cuando fue el momento de las preguntas el primero que recibió la palabra fue un hombre ya de edad, con una capa muy oscura y muy larga y que directamente me explicaron era el embajador colombiano; felicitó a Alirio Uribe. Y dijo: “Solo es importante decir que hay que hacer un estudio sobre quienes son los sindicalistas asesinados y por qué motivo. El Estado colombiano gasta millones de pesos en guardaespaldas para ellos. Y los motivos no están bién establecidos en todos los casos”. Yo estaba esperando a que dijera que era por crímenes pasionales.

Cuando Alirio Uribe tuvo la oportunidad de responder dijo que si, se podía hacer ese estudio, solo que los mismos que se han encargado de ser guardaespaldas de los sindicalistas son los mismos que han entregado listas a los paramilitares para que los asesinen, osea el DAS.

El evento terminó al final de la tarde. Todo un día aprendiendo de tratados de libre comercio y de cuán pequeño es el poder de la gente de influenciarlos y cuán aferrados están los políticos en Europa a su creencia un poco fanática que entre más tratados de libre comercio se firmen más democracia y derechos humanos, más felicidad pa’ todo el mundo por igual. Y en el metro de camino a casa yo pensaba si era que los sindicalistas colombianos corren con tan mala suerte de casarse con mujeres tan furiosas o conseguirse amantes tan peligrosas que justamente ellos son los que parecen caer sin piedad en estos crímenes pasionales. De todos los hombres infieles colombianos, parece que los que justamente son sindicalizados tienen que cuidarse de mujeres y hombres celosos. O vamos a ver que dice la CPI.

Alirio Uribe Muños en el Parlamento Sueco

Alirio Uribe Muños en la conferencia sobre "Policy Coherence" de la UE en tratados de libre comercio en el Parlamento Sueco. Foto: Joanna Castro