El otoño

Publicado: 6 noviembre 2009 en Cotidianas, Migración, Suécia

Yo llegué a Suécia en otoño. Un 8 de octubre a media noche. El día siguiente ví los árboles amarillos, rojos, anaranjados por primera vez en mi vida. Que espectáculo de color! Casi se me olvidaba el frío por concentrarme en la belleza de los colores, en las hojas en el suelo y en los árboles.  Lo recuerdo como si fuera ayer. Después inevitablemente el frío se hizo sentir, puesto que mi ropa de invierno en ese primer día, era lo que yo usaba cuando iba de vacaciones a Bogotá, que para mí como caleña, era lo más frío que podía existir, quizás igualada por Silvia, Cauca.  Figuró comprar chaqueta.

Sobre esto estuve hablando ayer con Lejla, una amiga de Bosnia, quién a diferencia de mí estaba acostumbrada a las estaciones y llegó a Suécia cuando el otoño ya pasaba a invierno, huyendo con su madre de la guerra en Bosnia, sin nada más que la ropa que tenía puesta. Ella tenía 10 años cuando llegó a inicios de los 90, yo 16 en 1996. A ella también le tocó comprar chaqueta. “Mi mamá me compró la mía en el campo de refugiados, en un almacén de segunda donde los suecos iban y dejaban la ropa que ya no se ponían” me contó. “Ah, que coincidencia, a mi también me tocó comprarla en un lugar de segunda mano, en el lugar de recepción de refugiados”, le dije y le expliqué que yo había escogido no una chaqueta sino un abrigo, largo y ajustado a la cintura. Si iba a comprar algo de segunda, por lo menos debía ser decente. “Bueno, yo también hice lo mismo, yo escogí un abrigo abajo de la rodilla, y el paso siguiente fue que le dije a mi mamá que me comprara unas botas a la rodilla, de segunda también obviamente” me respondió ella y me dijo:” Es que yo ya sentía a esa edad que yo era adulta. Después de cruzar toda Europa con mi mamá y escapar de las bombas, yo ya no me sentía una niña, y quería verme como adulta”.

Sentadas en un café en la isla sur de Estocolmo anoche recordábamos juntas ese primer otoño mientras las hojas de este otoño ya se cayeron y la naturaleza empieza a dar paso al invierno. “Qué haces mañana?” le pregunto, “viajo a Moldavia de trabajo, solo por el fin de semana”. “Qué haces tú” me pregunta. “Tengo que traducir unos documentos y escribir. Y después se prepara una marcha contra Uribe” – “Yo iría contigo, si no tuviera que viajar. Me avisas para la próxima”.

 

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El otoño. Hasta hace una semana la naturaleza estaba así. Hoy los árboles ya están sin hojas. Todo cambia. Foto: Joanna Castro

comentarios
  1. Fredrik dice:

    Jättefin text, poetisk! Du skriver jättebra!

  2. […] amables con los cuales compartí en Suécia, y claro por Edith y por ende Natalia y Mariana. Y la otra es que mi amiga Lejla me escribió hoy un correo muy emocionada diciéndome que regresa a …. Después de 18 años exiliada en Suécia (llegó a Suécia de 10 años de edad con sus padres […]

  3. […] en Suécia, mi primer abrigo fué de segunda mano. En ese momento ni soñar con uno nuevo. Botanizando en la Casa […]

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