Archivos de la categoría ‘Derechos Humanos’

Esta es en realidad una entrada que debió haber sido puesta mucho antes, pero que por diferentes causas, y sobre todo por mi propia necesidad de distanciarme del tema para procesar tanta violencia encontrada en el trabajo de campo, dejé de hacerlo intencionalmente.

Esta investigación se enmarcó en el proyecto “Institucionalización de la Política Pública de Lucha Contra la Violencia Contra las Mujeres” implementado por la Alcaldía de Cali (varias dependencias) y financiado por AECID.  En este proyecto fuí la investigadora principal para realizar un diagnóstico sobre la situación de las mujeres víctimas de VBG en las Comisarías de Familia de Cali, que son regidas por la Secretaría de Gobierno.

Este es un estudio antropológico y no meramente jurídico. Se trata de una visión antropológica a los discursos de la Ley y cómo la cultura atraviesa la aplicación de la ley en temas que son de órden eminentemente histórico-culturales, como la violencia de género. Además de estudiar el discurso de la ley, no como un discurso objetivo sino enmarcado en unas relaciones de poder existentes en la sociedad (discurso de poder), también entro a realizar observaciones en los ámbitos de aplicabilidad de la ley. Es así como inicio un trabajo de campo en seis de las diez Comisarías de Familia de Cali, utilizando el clásico método antropológico de la Observación Participante. El recinto de las Comisarías se convierte entonces en mi trabajo de campo. Este espacio es habitado por funcionarios y funcionarias de distintas disciplinas (trabajadorxs sociales, psicólogxs, abogadxs) que juntos deben aplicar las leyes en cuanto a protección de individuos víctimas de “violencia intrafamiliar”. Es en este espacio donde se encuentran con caleños y caleñas de todos los estratos sociales, que ante un representante del Estado (local), develan sus más íntimas inquietudes, conflictos y violencias. Qué sucede en este encuentro? Cómo se llega hasta aquí? Por qué? Qué esperan unos y otros/as (funcionarios/as y ciudadanía) de este encuentro? Cómo hace su aparición la violencia de género en este espacio? Cómo se recibe? Es posible para una mujer víctima de violencia de género al interior de la familia obtener la protección a la que tiene derecho por ley? Qué factores inciden en la decisión tomada por los y las comisarias de familia en los casos de violencia de género?

IMG_3488-002

(más…)

Hace unos meses me pasaron unos casettes que me ayudarían en un proyecto que estoy realizando.  En uno de ellos por el lado B estaba marcado así: “Ùltima Asamblea Dionisio Sep./85”.

Dionisio Hernán Calderón es toda una leyenda en Yumbo, Valle. Uno de los municipios más ricos no sólo del Valle sino de Colombia, asiento a grandes industrias, empresas extranjeras etc. Es el municipio industrial por excelencia del Valle. Y también cuna de un movimiento obrero que dió de qué hablar en Colombia. La naciente UP se nutrió mucho de las luchas obreras en este municipio y Dionisio fué uno de sus líderes locales. Pero ante todo, Dionisio es recordado por su actividad sindical.

Dionisio tomó las riendas del Sindicato de Trabajadores del Municipio de Yumbo (SintraMunicipio le llaman) en el año 1978 e intermitentemente fué su presidente hasta 1985, año en el que fué asesinado.

Este casette me lo pasó una persona que estuvo ese día escuchándolo. Era el 6 de septiembre de 1985. Dionisio sería asesinado el 28 de septiembre de ese año. Esta es la grabación de su discurso en la Asamablea frente al conjunto de trabajadores afiliados al SintraMunicipio. En la transcripción me dió un total de 5 páginas. Pero Dionisio no leía. Era un dirigente acostumbrado a hablar del corazón. Tenía las cifras y los discursos en la cabeza. Era un obrero, no un académico. Un obrero que se formó como dirigente en la intemperie; en la práctica. En la práctica que incluía exposición a las balas que venían de la policía, de los militares, del DAS, de los paramilitares. Eran épocas muy difíciles, que dejó secuelas que aún nos atormentan. Aquí resalto algunos apartes de lo que dijo en su última asamblea y que sigue vigente hoy día.

Dionisio en la Galería de la Memoria de Trujillo (Valle)

Dionisio en la Galería de la Memoria de Trujillo (Valle)

(más…)

A finales de marzo de 2009 cogí un taxi para dirigirme al norte de la ciudad, a la antigua empresa de EMSIRVA. Allí me encontraría con una delegación de sindicalistas canadienses e ingleses que querían enterarse de primera mano sobre qué pasaba con los trabajadores de EMSIRVA, la empresa pública recolectora de basuras de Cali (hoy liquidada).

El conductor del taxi; un moreno jóven, de mirada amable, sonriente y con el radio puesto en música salsa a las 7:30 AM, me dijo: “pero por allá está cerrado, yo la acerco pero en las noticias dijeron que había un despelote”. Resulta que el gobierno Uribe de la época había mandado a cerrar EMSIRVA con el ESMAD justo ese día que iba esa delegación internacional (creo que si Uribe hubiera sabido eso hubiera postergado el despelote para cuando canadienses e ingleses se hubieran ido, era el tiempo de las negociaciones del TLC con USA y justamente los derechos de los trabajadores sindicalizados habían frenado la tan anhelada firma). El ESMAD había llegado en la madrugada antes que los trabajadores y les habían impedido la entrada a la empresa. El despelote se armó por la acción violenta emprendida por el Gobierno con ayuda del ESMAD, cuando ni siquiera el alcalde de Cali había sido informado de que la empresa se liquidaría ese día.

Ya acercándonos, el taxista con un acento marcado de la zona pacífica, me pregunta: “Y si esa empresa la están cerrando Ud qué va a hacer allá?” Yo le respondo: “es que yo soy sindicalista y voy a una reunión”  (no era cierto que era sindicalista, pero de vez en cuando me gusta decir cosas que “no soy” para mirar reacciones y ponerme en los zapatos de otros; algunas identidades pueden ser: lesbiana, desplazada, mujer sensual, mujer intelectual, clase media alta, clase trabajadora etc, tomando las medidas necesarias, cambiar de identidad frente a desconocidos nos acerca un poquito a comprender el mundo de otros. ( En esta entrada hice otro experimento cambiando de identidad. )

Al darle esta respuesta, el taxista se calla por unos minutos. Después me mira por el retrovisor y me dice: “uy… pero a los sindicalistas los matan. A Ud. no le dá miedo?”.

El Espectador, 9 de Diciembre 2012

El Espectador, 9 de Diciembre 2012

(más…)

Dolor en las entrañas

Publicado: 31 mayo 2012 en Derechos Humanos, Mujeres

Siento rabia. Mucha rabia.

Siento ira. Intenso dolor. Y de nuevo rabia. Una rabia que empieza en el estómago y por algún motivo me sale por los ojos en forma de lágrimas. Las lágrimas pequeñas y transparentes no se asemejan en nada a la inmensidad de mi rabia. Pero destapan un poquito el pecho. Dejan salir un poco de la rabia incontenible.

Siento rabia de que Rosa Elvira Cely, una mujer de 35 años, empleada de la cafetería del Hospital Militar y quien estaba validando su bachillerato en un lugar en el sur de Bogotá no haya podido llegar a su casa tranquila después de haber departido con sus amigos en un lugar cerca del Parque Nacional de Bogotá.

Violada, torturada, empalada, desnuda y tirada en un parque de la ciudad donde vivía. Cuatro días de agonía en un hospital. Dos cirugías. Sin aguantar una tercera. Así terminó la vida de esta mujer capitalina.

Siento rabia de que después de valientemente haber llamado al 123 a la 1:00 A.M dicendo “Estoy en el Parque Nacional. Me están violando! Me están violando!”, la policía no la haya encontrado sino hasta las 7.00 A.M. Por qué? No salieron ahí mismo? No le creyeron? Qué pensaron? Por qué se demoraron tanto?

Siento rabia de que las mujeres nunca podamos estar seguras en nuestros cuerpos. De que esta cultura opresiva nos diga que debemos  evitar lugares, personas, comportamientos, ropas, actitudes, miradas, palabras etc para no ser violadas!

Estoy cansada de que al andar por la calle, ya me haya habituado a tomar ciertas precauciones. A imaginar qué hago si me sale un tipo por ahí o por allá. A sacar el teléfono celular y llamar a alguien mientras camino en una noche para que alguien me escuche, para quizás ahuyentar a un tipo violento, para sentirme más segura. Estoy cansada de idearme estrategias. Estrategias de seguridad, para cuidarme. Para cuidar mi cuerpo.

No pasa sólo en Colombia. Mis precauciones siempre las he tomado en todos los lugares donde he vivido. En Estocolmo, en Rio de Janeiro, en Bogotá, en Quito, en Cali. Soy mujer en todos esos lugares y como mujer la cultura y la sociedad se han encargado de adoctrinarme: toma tú las precauciones para que no te violen!

Por qué no se les enseña a los tipos, a los hombres a NO violar?

Por qué no se les enseña a los tipos, a los hombres a RESPETAR el cuerpo de las mujeres? SIN importar cómo vayamos vestidas! SIN importar por dónde caminemos! SIN importar si les hemos coqueteado antes! SIN importar como caminemos! SIN importar si se les presenta la oportunidad perfecta para violarnos!

Los muchos estudios que se han hecho en el tema nos muestran lamentablemente una realidad muy compleja: la gran mayoría de las mujeres violadas lo son por parte de hombres que ellas conocen. Novios, esposos, ex-novios, ex-esposos, padres, primos, amigos, vecinos.

Yo creo firmemente que en el caso de Rosa Elvira también fué alguien a quien ella conocía. Por que no sólo la violó sinó que la torturó de tal forma que muestra un desprecio absoluto y un odio terrible hacia ella. Un desconocido seguro la hubiera violado y ya. Este tipo se ensañó. La detestaba. Que la policía busque entre los hombres de su vida. Y quizás sólo tenga que ir al Hospital Militar para encontrar gente que supiera de tortura y de empalar, al mejor estilo de la época de La Violencia, cuando los chulavitas y lo pájaros empalaban a las mujeres. O como lo hicieron los paramilitares con centenares de mujeres en el campo colombiano. Por ejemplo en la masacre de El Salado, donde una de las primera víctimas fué una mujer jóven acusada de ser la novia de un guerrillero. A la muchacha la desnudaron, la violaron, la escupieron y la empalaron en el centro del pueblo, para que todo el mundo viera.

Y eso me dá mucha más rabia. Que sean nuestros propios compañeros, nuestros propios “hombres” los que nos estén haciendo tanto mal.

Ya no más!

Ya basta de esa cultura maldita que le echa la culpa a la mujer cuando es abusada. Que le indaga de qué hizo para provocarlo?

Ya basta de que se nos diga que esos asuntos son “líos de falda”. Ya basta de que nuestros cuerpos sean mirados como si fuera comida cada vez que vamos por la calle! Que todos los hombres se sientan con derecho de gritarnos cosas en la calle, de mirarnos en nuestros escotes, por detrás, por delante, por arriba, por abajo! YA BASTA! Ya basta de que otra vez se nos diga que tengamos que vestir de cierto modo para que no nos miren! YA BASTA de que quieran decidir sobre nosotras, sobre nuestro cuerpo!

Ya basta de que no nos crean cuando denunciamos! Ya basta de que nos digan que tenemos que perdonar al esposo maltratador! dizque por el bién de los hijos! Ya basta de que nuestros jefes se crean con derechos sobre nuestros cuerpos! Ya basta de que en la guerra los tipos se crean que violándonos le hacen un daño a su enemigo (otro hombre)! Ya basta!!! El daño más grande nos lo hacen a nosotras porque sentimos! Porque somos humanas y sentimos!

Ya basta de que se hable siempre de la “seguridad” cuando sólo se habla de la seguridad de unos pocos hombres! Ya basta de que nos estén violando en nuestras camas, en nuestras fiestas, nuestros compañeros y la justicia ni siquiera dota de papel a las comisarías de familia! Ni siquiera entrena a la policía para recibir las denuncias! Ni siquiera se hable de la violencia sexual en el conflicto armado como algo serio que hay que erradicar! Ya basta de que nuestra seguridad sea un concepto vacío, tirado ante la puerta del patriarcado. De último en la cola de cosas que hay que resolver.

Ya basta de que no se hable de la violencia contra la mujer! Ya basta de que casos como el de Rosa Elvira queden en la impunidad! Ya basta de que sean más importantes las noticias que envuelven hombres (ex-presidentes, secuestrados, liberados) que el hecho de que una mujer haya sido brutalmente asesinada en pleno centro de Bogotá.

Ya basta!

Ya basta de que usen nuestros cuerpos! Ya basta de que el procurador se crea con derecho de decidir sobre si vamos a ser madres o nó!

Ya basta de pensar que estas cosas sólo las hacen “depravados”, “locos”, “enfermos mentales”! Mis queridos lectores: la cultura machista hace de cada uno un loco, depravado y enfermo que cree que puede hacer con las mujeres lo que les dá la gana.

YA BASTA!

Con dolor en las entrañas me dejó saber del caso de Rosa Elvira. Con dolor en las entrañas veo a mi hija, una niña que crecerá y será mujer en este mundo patriarcal. En este mundo machista.

MI CUERPO ES MIO! NO SE TOCA! NO SE VIOLA! NO SE MATA!

NI UNA MÁS!

No lo discuten con las mujeres, ni con indígneas, ni con la comunidad LGBT, ni con los discapacitados. Tampoco con los Parques Naturales…

Hoy fueron sólo la mitad de los concejales de Cali a discutir este plan de desarrollo 2012-2015 con estas poblaciones. Que no son muy poquitos tampoco… Sólo las mujeres representamos el 52% de la población de la ciudad. Como me gustaría que ninguna mujer votara por politiqueros como Roy Alejandro Barreras, que no sé dónde andaba hoy. Ni en sus colegas ausentes.

En un auditorio con la mitad de las sillas de concejales vacías, las mujeres pidieron inclusión en el Plan de Desarrollo. Un representante del Parque Nacional Natural Farallones nos hizo recordar lo importante que es tener presente la naturaleza en ese plan.

La comunidad de personas en situación de discapacidad llegó con una ponencia muy clara y propuestas de cómo quieren que se les tenga en cuenta. Jason Felipe, quién habló en nombre de esta comunidad dijo que los objetivos del plan de desarrollo en esta materia eran muy bajos, no eran ambiciosos para nada. Por ejemplo, según el Plan en el 2011,  150 personas con discapacidades compitieron en juegos deportivos por la ciudad. La meta es que en el 2015 sean 600. Pero, dice Jason, “habemos 150 000 caleños y caleñas con discapacidades. No es entonces 600 una cifra muy baja?”.

De igual forma en el 2011 se beneficiaron 2555 niños y niñas con discapacidades de educación en la ciudad.  La meta para estos tres años venideros es que 2810 lo hagan. Osea sólo mejorar en poco menos de 300. No es esta una cifra muy baja? En este momento hay 700 niños y niñas de la ciudad, con discapacidades y sin recibir educación!!

La comunidad LGBT también llevó cifras y propuestas. Sus propuestas van encaminadas a atacar la discriminación con información. Dijeron que el 77% de las mujeres trans en Cali no han accedido al sistema educativo por culpa de la discriminación que se ejerce en los centros educativos de la ciudad contra ellas.

La ciudad tiene que trabajar por lograr construir una ciudad incluyente. Donde todas y todos quepamos.

Me dejó un sinsabor la tarde de hoy. El tema de los parques naturales pudo haber tenido su propio foro. Los árboles y las mujeres son como la misma vaina, habrán pensado los concejales… inertes, seres vivientes con los que se puede hacer lo que a uno le dé la gana… porque así es como ven la naturaleza. En el imaginario del mundo occidental, la naturaleza es algo que está al servicio del “hombre”, es para explotarla, para sacarle sus recursos al máximo. Exprimirla. Como la mujer?

También en el imaginario de la cultura occidental y de muchas otras culturas se acostumbra a mirar a la mujer como más cercana a la naturaleza, mientras que el hombre es más cercano a la “cultura” a la “civilización”. Y como en la cultura occidental “cultura/civilización” es más valorada que “naturaleza”, las mujeres terminamos en la categoría de aquello no tan “importante”.

Por otro lado es triste que la equidad de género no tenga su propio espacio, en el sentido de que agrupan mujeres con personas con discapacidades. No quiero pordebajear a la población con discapacidades, pero esa población tiene necesidades específicas que deben ser debatidas muy a fondo y que son distintas al tema de equidad entre hombres y mujeres (con o sin discapacidades). Discutir en ese mismo espacio temas de mujeres, nos dá a entender que aún las mujeres estamos relegadas a ese imaginario del que somos “diferentes”, “mentalmente discapacitadas”, “vulnerables y débiles”… anteriormente, hace muchos siglos, se creía de verdad que las mujeres éramos menos inteligentes que los hombres y teníamos un cerebro más pequeño que el de él. Se nos agrupaba con la categoría de “infantes” y “retardados”…. hoy no sé si ha cambiado mucho la cosa…

Concejo de Cali

(más…)

Hoy estuvo el padre Javier Giraldo en Cali dando una charla sobre las legislaciones nacionales e internacionales en cuanto a derechos humanos y derecho internacional humanitario.

El padre dijo que lastimosamente en la base de datos que tiene no ha podido salir de tratar los tres derechos fundamentales de todo ser humano: el derecho a la vida, la integridad y la libertad. Las violaciones contra estos tres son de tal magnitud que no ha podido avanzar en esa base de datos.  Así que si le sumamos los derechos de primera generación (civiles y políticos), los de segunda generación (Económicos, Sociales y Culturales) y los de tercera generación (Derechos de los Pueblos -autodeterminación, derecho a la paz etc) pues estamos literalmente jodidos…

A eso aumentémosle la frase del padre Giraldo: ” La experiencia de más de 18 años de trabajo nos permite decir que no hemos logrado un solo acto de justicia”.

 

Afortunadamente en mi trabajo me encuentro con muchas heroínas, (y uno que otro héroe también)…

Hoy entrevisté a la abogada Laura, una mujer jóven que se dedica a apoyar a mujeres víctimas de violencia intrafamiliar y violencia sexual.

Laura, entre muchas otras cosas, me contó que durante el año y medio que lleva trabajando como abogada en una organización que lucha por los derechos de las mujeres, jamás ha llegado a la etapa siquiera avanzada de un proceso judicial. “Sólo he llegado hasta la parte de la ruta básica de atención”.

Por qué?

Por muchas razones; todas ellas vinculadas a que vivimos en el más cavernícola sistema patriarcal que hace tanto de hombres como mujeres esclavos de una forma de pensar perversa, maloliente y asesina. Ejemplos:

1.- Las mujeres muchas veces no quieren ni denunciar; porque:
tienen miedo, son dependientes económicamente, no quieren perder sus hijos en un proceso donde Bienestar Familiar puede actuar muy tiranamente, no creen en el sitema de justicia, no conocen sus derechos, aún creen que ellas son las culpables o se merecen los abusos.

2.- Cuando se atreven a denunciar, el sistema de justicia es el que se encarga de recordarles que son mujeres, por tanto, ciudadanas de segunda:
no toman los casos de violencia intrafamiliar como un delito grave, le insisten a la mujer que reconcilie con su victimario, le recuerdan que sin él ella “no puede comer”. O no hay gente que pueda llevar sus casos, los fiscales sólo trabajan en horario de oficina y no a las 2:00 am cuando el marido le pegó, les toca ir a distintas instancias y recorrerse medio Cali para ser atendidas en algún lado, etc.

3.- Las mujeres, después del maltrato, quedan en un estado de choque que no les permite realizar todas las vueltas que tienen que realizar en el sistema judicial para meter a su victimario en una cárcel.

De no ser por Laura, muchas mujeres ni siquiera se enterarían de cómo actuar y de cuáles derechos tienen.

Pero para Laura, la carga laboral y la carga psicológica es demasiado fuerte. Ella toma apoyo aprendiendo de feminismo en sus ratos libres – la teoría dá apoyo a la práctica.

Y muchas más Lauras son necesarias. Sólo en Cali, 56 mujeres fueron asesinadas por sus parejas sentimentales en el año 2011, según cifras del Observatorio Social del Municipio. El incremento es de poco más del 100% frente al año 2010, cuando fueron asesinadas 26! Se nos duplicó y poco…

Qué tal estos talibanes que tenemos entre nosotros y nosotras? No sería hora de mandarlos a un curso intensivo de cómo amar? Un curso intensivo de aprender a respetar, a vivir, a ser hombres, a ser humanos?

Laura