Collecting memory and loss

Publicado: 11 julio 2014 en Antropología, Memoria

Este es un texto que escribí para un curso de verano que realicé en la Universidad de Estocolmo sobre Antropología y Museología, donde analizamos el coleccionar y exhibir como acciones significativas. The Anthropology of Collecting. Que también es pues un campo de estudio. (Creo que eso es lo que más me gusta de mi disciplina… no tiene fin. Toda área de la acción humana es sujeta a estudio).

La antropología y los museos han estado muy ligados desde inicios de la misma como una disciplina académica colonialista, donde los (sobre todo hombres) eran enviados por los poderes coloniales para estudiar a los pueblos colonizados. Al regresar, no muy rara vez volvían con muchos objetos de esas culturas; vasijas, tejidos, instrumentos etc, que después en Europa eran exhibidos para contemplar esos mundos desconocidos. Los objetos adquirían el rol de representar culturas enteras. Una máscara de algún pueblo africano se convertía para muchos espectadores, en un símbolo de el pueblo entero. Así mismo los objetos cambian de signficados durante el traslado de un lado a otro. Esa máscara ritual, usada en contextos específicos, se convertía en una pieza de museo y algunas veces en representante del “arte primitivo”. Y esto de “primitivo” acompañó los objetos del nuevo mundo o del Sur (y aún lo hace en los imaginarios de los europeos sobre el mundo). En los museos antropológicos de inicios del S. XX estos objetos eran exhibidos en líneas del tiempo, que marcarían la fase de evolución en la que se encontraba cada pueblo respecto a Europa, que claro, representaba lo más evoluído. La civilización. De esta manera, los pueblos colonialistas europeos construían su propia identidad frente al otro, primitivo y colonizado. Los museos fueron pues artefactos importantes en la construcción de la identidad colectiva de los Estados-nación.

Los estudios antropológicos sobre las colecciones son hoy riquísimos y se extienden ya no sólo a mirar los museos antropológicos, sino también los museos de arte, las colecciones de estampillas, exhibiciones de todo tipo. El profesor Paul Van der Grijp, de la Universidad de Lyon, y quien estuvo a cargo del curso, estudia por ejemplo los coleccionistas de arte llamado “high art”, es decir el arte caro, aquellos que van buscando Rembrandts y demás. Van der Grijp ha hecho por tanto trabajo etnográfico con estos coleccionistas que en su mayoría son hombres (en el top de los ricos más ricos, la gran mayoría son hombres). Algunos de sus libros son: Passion and Profit: Towards an Anthropology of Collecting y Art and Exoticism: An Antrhopology of the Yearning for Authenticity. 

Mi interés en hacer el curso, iba no entanto por otro lado. Los museos son también espacios de memoria. Son lugares donde almacenamos, clasificamos y ordenamos objetos que nos cuentan algo sobre cosas que pasaron. Y en este sentido, he analizado los espacios que las asociaciones de víctimas de desaparecidos han creado para rememorar a sus familiares. Las denominadas Galerías de la Memoria y espacios como el Museo de la Memoria en Trujillo (Valle) son ejemplos de estos espacios donde se exhiben objetos (muchas veces fotos) y que forman parte de una estrategia política y de organización contra el terrorismo y la violencia por parte del Estado.

Exposición de la galería de la memoria en Medellín

Exposición de la galería de la memoria en Medellín

En este ensayo resalto el papel que cumplen los objetos o cultura material en la creación de nuevas identidades colectivas de “víctimas-agentes”. Cómo objetos corrientes como una fotografía, u objetos personales, adquieren otros significados y el objeto en sí se convierte en un ente cargado de significados o semiophore con capacidad de trasladar a otro tiempo (pasado) y cumplir funciones políticas en el presente: no dejar caer en el olvido/clamar justicia/educar a una población desinformada.
Estas nuevas identidades son entonces construídas, no como comunmente se afirma a partir de “orígenes”, sino más bién a partir de objetivos por cumplir en un tiempo presente y futuro. Observo también como muchas veces, las mujeres son las que lideran estos movimientos de los familiares de desaparecidos y son ellas las más persistentes en la búsqueda. Algo que no es particular de Colombia (tenemos el ejemplo de las Madres de la Paza de Mayo en Argentina). Una conversación que tuve con la madre de un jóven desaparecido hace ya 14 años ilustra esta construcción de nuevas identidades: ” Es triste decirlo, pero siento que me tocó nacer otra vez, cuando mataron a mi esposo y desaparecieron a mi hijo. Porque en ese momento pensé que tenía yo que luchar. Y me convertí en líder social”.
La transformación de una mujer que anteriormente había ocupado el rol tradicional de la mujer en su casa cuidando su familia, a ser una mujer  que sale a la esfera pública y lidera procesos sociales “tenía yo que luchar“.

Este es un primer ensayo, de algunos que vendrán en mis estudios de antropología sobre paz y conflicto y el rol de la memoria para asegurar una paz duradera. Después de todos los muertos, los museos y galerías de la memoria son lugares para pensar en las ausencias. Y los objetos dejan de ser simples, para convertirse en objetos que simbolizan la ausencia, con toda la carga política que ello implica.

Collecting Memory_Joanna Castro

 

 

 

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