A Bruxa de Portobello

Publicado: 26 abril 2013 en Libros

Al terminar de leer este libro ya me hacía falta Athena, la protagonista de esta historia.

Reconozco que no había leído a Paulo Coelho antes de leer “A Bruxa de Portobello” (español: La Bruja de Portobello – leí el original en portugués). “O Alquimista” – siempre me ha hecho ojitos desde distintas vitrinas y bibliotecas pero por una u otra razón siempre termina ahí en su puesto sin que yo me lo lleve para mi biblioteca personal.  En realidad no tengo una excusa en particular, sé que es su mayor obra y muchos y muchas me lo han recomendado. Pero simplemente hay muchas grandes obras que no he leído (entre esas El Amor en los Tiempos del Cólera… yaaa… calma! La voy a leer…. poco a poco).

Puedo decir, eso sí, que fué un deleite empezar a leer a Coelho a través de una historia tan femenina y bella como la de Athena. Me parece muy interesante que esta mente masculina haya creado a un personaje tan profundo y femenino. El libro todo es un homenaje a la feminidad, entendida nó como debilidad sino más bién como autonomía y sensibilidad. A través de la sensibilidad se adquiere una comprensión del mundo y el universo más integral. Con suficiente autonomía en el pensamiento se adquiere la fortaleza para seguir un camino diferente al trazado por las costumbres y la religión  que hoy por hoy están definidas desde el lente masculino. Reafirmar la feminidad de Dios, entender a Dios como una Diosa y una Madre, es en sí subversivo. Este es un homenaje a las mujeres libres de pensamiento que por siglos la sociedad ha clasificado o desclasificado como “brujas”.

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Paulo Coelho dice sobre el libro que quiso rescatar la “parte femenina de Dios” y que le intrigaba mucho que las grandes religiones; cristianismo, judaísmo y el Islam “de alguna forma han negado que Dios tiene también un rostro femenino” (en entrevista para la edición en inglés).  En este libro , Coelho recoge y entrelaza pensamientos de muchas corrientes que enaltecen lo divino femenino, el más conocido de ellos: el pensamiento sobre la “Madre Tierra”.

Sherine Khalil, es una mujer que de niña fué abandonada en un orfanato de Transilvania, en Rumania. Es adoptada por una pareja de libaneses estériles que deben recurrir a la adopción.  En el orfanato se les informa que Sherine es hija de una gitana y que  con toda certeza no sería la mejor niña para adoptar. Pero la mujer libanesa hace caso omiso y se lleva a Sherine para Beirut.
La familia en la que crece es acomodada, y cuando la niña tiene 12 año estalla la guerra en Líbano y la familia debe huir hacia Inglaterra. En Londres, como inmigrante, sigue viviendo una vida holgada económicamente, por los negocios de su padre. Pero el camino de Sherine hacia la perfección libanesa: casarse y tener hijos, formar una familia y dedicarse a ellos, se trunca debido a su alta sensibilidad. Sherine escucha más su interior que lo que le dice la sociedad.

Poco a poco va trazando otra ruta para su vida. Afirma su espiritualidad y no le tiene miedo a lo desconocido. Le gusta aprender de la gente que va encontrando en su camino, es abierta a los encuentros. Es rechazada por la Iglesia cuando decide divorciarse muy jóven. Con su hijo pequeño sigue su ruta que la lleva a trabajar en un banco, a conocer un polaco que le enseña el poder de la danza, en Oriente Medio aprende caligrafía con un beduino… cada paso es dado con esmero pero también impulsivamente siguiendo su intuición.

En estos encuentros y viajes, Sherine, que desde muy pequeña prefiere que la llamen “Athena” va desarrollando su espiritualidad. Aprende que el amor debe ser la ideología de la vida, pero el amor entendido nó sólo como el amor a una pareja, sino amor como una fuerza del bién que nos lleva a conectarnos con el otro o la otra, y con el entorno. Se vuelve una sacerdotisa de la naturaleza. Afirma y reafirma la naturaleza en su ser y en los y las demás. Vé la naturaleza como femenina, es la Madre. Es la Diosa. A ella le rinde le culto pero nó un culto con reglas claras o ceremonias repetitivas. Athena sigue siempre sus instintos. Hace lo que le nazca hacer. Si siente que debe bailar, lo hace. Es su forma de meditar y de entrar en contacto con la naturaleza.

La filosofía de vida de Athena la lleva a deshacerse de los cautiverios impuestos a las mujeres. Se deshace de la religión impuesta (cristiana), interpreta que la sumisión que exige esa y otras religiones, no tiene nada que ver con el amor. Como su percepción de la divinidad es femenina – cree en la Madre, la Diosa – se deshace también de la cárcel del cuerpo femenino que impone la ideología cristiana; donde la mujer sólo puede ser puta o virgen, dependiendo de como viva su cuerpo. Para Athena, su cuerpo es una expresión de la divinidad, ella vive la naturaleza a través de su cuerpo y a través de la meditación y el transe en el que entra cuando baila. Es percebida como sensual, por su deshinibición.

En últimas, Athena termina convirtiéndose ella misma en esas fuerzas de la naturaleza, de la Madre. Aprende a desdoblarse, a ver más allá de esta dimensión. Muchas de estas ideas están consagradas en rituales indígenas y otras cosmovisiones que apelan a la capacidad del ser humano de entrar en contacto con otras dimensiones más allá de la visible. El budhismo, el hinduismo, las creencias indígenas de América Latina han resaltado la divinidad que hay dentro de nosotros mismos en contraposición con la idea de un Dios masculino (Padre y Señor) que está encima viendo y juzgando nuestras acciones.

El destino de Athena es parecido al de otras mujeres que han decidido ser autónomas en su pensamiento y sus creencias. Mujeres que han manejado su cuerpo y su mente de manera distinta. Al fin y al cabo, para la gente del común que no lo entendía, Athena era una bruja. Y como las brujas debía ser quemada. El final deja aún una lección más: cuando creíamos que conocíamos a Athena, ella nos muestra una vez más que siempre hay cosas por descubrir.

Me gustó mucho la historia y acompañar el pensamiento de Coelho sobre la divinidad femenina. Además el libro está escrito sobre los testimonios que dan otros y otras sobre Athena. Vemos a Athena por los ojos de los demás, lo cuál hace también que la veamos en todo su esplendor. Con sus lados locos, sensatos, tiernos pero también con sus lados negativos. Es una mujer, ni más ni menos.
Esta forma de contar una historia de ficción me pareció muy emocionante e innovadora. En el inicio pensé que era una historia real, lo cual le dá más crédito a Coelho. Es un artista de la palabra y nos logra internar en un mundo que en realidad no es muy diferente del nuestro, pero nos enseña que hay otras formas de vivirlo.

Por eso extrañé a Athena cuando terminé de leerlo.

 

PD: Después de haber leído este libro participé de una sesión de Yagé – la toma de la planta sagrada de varios grupos indígenas en Colombia. Esa experiencia fué una experiencia tipo “Athena” con danza alrededor del fuego y demás… que después describiré en una próxima nota.

 

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