Conversaciones con Violeta

Publicado: 12 agosto 2012 en Libros, Mujeres

Este es uno de esos libros que no quiero regalar. Ni prestar.  Ya saben… libros prestados, libros perdidos…

Pero puesto que no se los voy a prestar, les recomiendo que lo compren.

Yajaira me habló de él. Y en una entrada a la Librería Nacional en Chipichape en Cali lo compré.

Florence Thomas le escribe a una hija hipotética, la hija que ella hubiera querido tener pero que nunca tuvo. Sólo tuvo varones.
Violeta es una mujer bordando los treinta años, de mi generación. Hija de la generación de feministas que han posibilitado que tenga educación al lado de los varones, la generación que ha posibilitado que Violeta pueda salir a trabajar sin que le frunsan el seño, sin que la miren como cosa rara. Y sobre todo hija de una generación de feministas que ha posibilitado que pueda usar anticonceptivos y disfrutar más libremente de su sexualidad. Al menos un poquito más que antes…

A una de estas mujeres de mi generación, Thomas se la encuentra a las afueras de un consultorio dental. Ahí, la jóven en medio de una conversación en espera por el odontólogo, dice:

– “No sé, pero para mí el feminismo es otro de esos “ismos” pasados de moda y que no sirve de gran cosa hoy”.

Decirle esto a una mujer de la generación de feministas que lucharon porque las mujeres pudiéramos ser dueñas de nuestra sexualidad y poder salir a trabajar, ocupar los cargos tradicionalmente reservados para “ellos”… es como enterrarle una faca en el corazón. Sobre todo por eso de que “no sirve de gran cosa hoy”… porque es que ahí está el problema: aún no se ha logrado la tan anhelada equidad entre los géneros. Se ha logrado bastante en una revolución donde no se ha disparado ni un solo tiro. Pero aún falta camino por recorrer.

Y vaya que sí que hace falta camino por recorrer! Sobre todo en un país como Colombia!

Y si no lo descubrimos antes, con toda seguridad lo descubrimos cuando nos convertimos en madres y de la nada aparecen todas esas ideas creadas que nos dictan una vida, no muy deseada pero en la cual se ven envueltas la mayoría de las mujeres: tener que cumplir tanto en la casa como en el trabajo.

No crea eso un malestar? Claro que sí!

A qué hombre se le pregunta “cómo haces para conciliar casa y trabajo?“.  Esa es una pregunta reservada para las mujeres. A los hombres nunca se les ha enfrentado en serio con la realidad que implica el hecho de que las mujeres trabajamos por fuera de casa, de que hoy en día más y más mujeres quieren hacer realidad sus sueños; los cuales no únicamente se ciñen al hecho de ser madres.

Porqué los hombres no han sido solidarios con las mujeres y han tomado más responsabilidad en el hogar? Quizás un nuevo reto para las y los feministas de hoy.

Florence Thomas le habla a una mujer colombiana, jóven, que ha estudiado en una universidad, presumiblemente de una clase social media o media alta. Es aquella mujer que ha logrado una posición en un trabajo, que es excelente trabajadora pero gana de igual forma menos que su colega masculino con currículo similar. Una de esas muchas mujeres colombianas que bordando los 30 no han encontrado aún una persona con la cual establecer una relación seria y duradera, pues “no hay hombres”, que van de fracaso en fracaso en la parte del amor, preguntándose qué pasa con los hombres de hoy en día?. O bién a una de esas mujeres que bordando los 30 con una carrera y un trabajo, es ella quien se levanta a las 4:00 A.M para darle tetero al bebé (o amamantarlo), arreglarse, arreglar al bebé, tomar un café rápido con una media arepa, salir a dejar al bebé con su abuela, y de ahí al trabajo. De regreso apresurarse a recoger al bebé en la noche, hacer comida para padre, bebé y ella, acostar al bebé e intentar trabajar un poco antes de dormir y empezar de nuevo la rutina. Su esposo mientras tanto pudo tomar un buen desayuno en la mañana, alcanzar con un encuentro de trabajo antes de llegar a casa para poder ver las noticias, comer y dormir. Toda una rutina que pasa desapercibida, que marcha mecánicamente, sin que ni el uno ni la otra reflexionen sobre la forma en que afecta el hecho de que todos los días, una de las partes cargue con una responsabilidad tan grande… mientras la otra parte ignora por completo el peso de esa responsabilidad extra.

Florence Thomas recurre a una gran cantidad de autoras feministas. Trata de convencer a Violeta de que la forma en que hoy están hechas la vida de los hombres y las mujeres aún no puede satisfacernos. De que a pesar de los grandes avances en lo normativo en cuanto a por ejemplo la violencia contra la mujer (hoy punible!, pero no desde hace mucho, en Colombia desde 1995!) – aún tenemos “mentalidades e imaginarios culturales, atados por sectores conservadores y una Iglesia retardataria que tiene aún un enorme poder político, siguen frenando avances que permitirían que lo normativo se tradujera en cambios significativos y reales”.

Y si aún no creemos que el feminismo es importante hoy pues debemos pensar en las siguientes cifras (válidas para el 2006):

– De los 900 millones analfabetos del mundo, las dos terceras partes, osea 600 millones, son mujeres. En muchas partes del mundo sólo el 50% de las niñas van a la escuela.
– Más del 70% de la población que vive en la extrema pobreza son mujeres. De ahí la expresión de la ONU: “la pobreza tiene cara de mujer”.
– En la mayoría de países del mundo el salario de las mujeres representa entre el 50 y el 80% del salario de los hombres.
– En los países en vía de desarrollo, las mujeres son condenadas a la esfera doméstica: efectúan el 90% de las tareas domésticas.
– La violencia hacia las mujeres y las niñas mata a millones de ellas en el mundo. Se estima que aproximadamente el 30% de las mujeres del mundo ha sido víctima de la violencia física o sexual de un hombre.
– Más de 200 millones de mujeres en el mundo no tienen ninguna forma de planificar sus embarazos, por pobreza o falta de educación.
-529.000 mujeres mueren cada año en el mundo por patologías ligadas a la maternidad, es decir, por el simple hecho de estar en estado de embarazo.
– Más de 200.000 mujeres mueren cada año de un aborto clandestino mal hecho.
– En la economía moderna, el cuerpo de las mujeres es a menudo considerado como una mercancía en sí. Hoy día le comercio sexual de mujeres, niñas y niños representa el segundo negocio del mundo en rentabilidad después del tráfico de armas y antes del tráfico de drogas.

Y la lista continúa…

El feminismo es necesario. Decía alguien que el feminismo es la “idea radical de que las mujeres también son seres humanos”. Florence Thomas recuerda en su libro que es también la única revolución que se ha hecho sin disparar un solo tiro… porque los avances que hemos tenido las mujeres a lo largo de la historia han sido gracias a las feministas.

Florence Thomas escribe fácil de entender. El libro es en verdad un conjunto de conversaciones, donde escuchamos los argumentos de Thomas y las inquietudes de Violeta. Está escrito en un lenguaje de conversa. “Sabes que tu abuela nunca pudo decidir sobre el número de hijos e hijas que quería tener?” le pregunta Thomas a Violeta.

Para Thomas, este libro es indispensable. Aquí quiere tratar de convencer a Violeta de la “inmensa pertinencia del feminismo contemporáneo y así asegurar un relevo generacional”.

Sus lectores y lectoras tendrán que armarse de muy buenos argumentos para sostener la tesis de que el feminismo no es necesario hoy. Deberán ser argumentos que además sostengan sólidamente la idea de que las mujeres tienen por bién servido que hoy por hoy a pesar de ser la mitad de la población del mundo, aún sigan siendo tratadas como minorías. Porque las cuestiones que afectan a las mujeres son aún relegadas los debates sobre “minorías” – donde la perspectiva de género es un tema adicional, que se toca cuando se puede… algo sólo para quizás atraer recursos internacionales.

Florence Thomas escribe con la pasión propia de quien ha estado en la lucha. De quien ha sudado y sufrido por unos cambios, logrados algunos, y escurridizos otros. Escribe con las ganas de que el palito ese de los relevos no se caiga entre una mano y la otra. Lo tenemos que coger. Nosotras las mujeres de mi generación que tenemos en nuestras manos entablar un diálogo con nuestros hombres y hacerlos entender de que todo lo que sea bueno para nosotras como conjunto será bueno también para ellos, porque será bueno para la sociedad. Así que se deben solidarizar con nuestra causa, dejar de ser tan “machitos” y mejor dedicarse a ser hombres, amantes, padres, amigos, solidarios con quienes aman. Y quienes los parieron. Solidarios con un mundo lleno de diversidad.
Está en nuestras manos, las manos de las nuevas feministas redefinir qué es ser mujer y cómo queremos relacionarnos con nuestro entorno y con nuestros hombres, y además lograr que ellos participen. Que entiendan que debemos aprender a relacionarnos desde “el reconocimiento imprescindible de la soledad y la necesidad imperiosa del amor”.

El libro es recomendado para quienes quieran entender qué es el feminismo, su historia en el mundo y en Colombia, sus logros en el mundo y en Colombia, sus fallas, sus retos y desafíos a futuro. Su importancia a lo largo de la historia. Todo en 224 páginas en un español muy fácil y entendible.

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