Gracias, Piedad

Publicado: 4 abril 2012 en Política colombiana

Piedad Córdoba

Por fin están libres los soldados y policías retenidos por las FARC. Privados de su libertad han mantenido durante demasiados años. 14 años en ciertos casos! Es algo que uno no se puede alcanzar a imaginar. Un largo tiempo. Qué estaba haciendo usted hace 14 años? Quién era usted hace 14 años? Cuando me siento a pensar en haber permanecido privada de la libertad tanto tiempo me dá una sensación de claustrofobia. Me vá faltando el aire. Terrible!

He seguido el cubrimiento que las grandes cadenas de TV y radio colombianas le han hecho al tema. RCN y Caracol. Tanto en la una como en la otra los dramas humanos del secuestro son expuestos para que toda la nación los vea. Los policías y soldados secuestrados son nombrados por sus propios nombres y títulos, sargentos, cabos, tenientes etc. Sus familias son presentadas. Hijos, hijas, padres, hermanos y hermanas. Sus casas son mostradas al país. Noté que en muchos casos son casas humildes. Salacomedores al estilo muy colombiano. Sus historias de vida contadas con gran sentimiento; aquél policía fué secuestrado cuando su novia tenía tres meses de embarazo, aquél otro dejó a su hijo de 4 años, hoy tiene 18. También son recordados los que nunca volvieron. Los que murieron en poder de las FARC, los que perecieron en intentos fallidos de rescates a las malas. Sus familiares son otra vez expuestos para que den su opinión sobre la liberación exitosa de ahora, cosa que me parece un tanto inhumana e irrespetuosa, qué quieren que digan? “yo también hubiera querido que mi hijo volviera sano y salvo”? No sabemos eso ya?

Todo es expuesto. La moña que una guerrillera le mandó a la hija de uno de los soldados. Los lapiceros marcados con los respectivos nombres de los hijos que hizo un soldado durante su cautiverio. Las mascotas que tenían. Las rutinas de las  mascotas. Cada detalle importa. Cada detalle que le pueda recordar a los colombianos lo infame que es estar en la selva privados de la libertad. Expuestos a “tratos inhumanos”, dice Juan Manuel Santos. El periodista de Caracol, enviado especial a Villavicencio termina su nota diciendo que el secuestro de estos colombianos es algo “que nunca debió haber pasado, que no tienen un porqué”.

Ingrid Betancourt y los demás “ex-secuestrados” son también llamados y expuestos una vez más. “Qué le aconseja a los soldados puestos en libertad hoy?” le pregunta la presentadora de Caracol a Ingrid Betancourt, directo desde New York. “Qué disfruten la libertad!” aconseja Betancourt. Yo también les diría lo mismo. De hecho fué lo primero que aprecié después de regresar a Suécia desde Pakistán, por allá en el año 2003 cuando tuve la oportunidad de visitar Lahore, al oriente de Pakistán. Muy cerca a la India. En la sociedad pakistaní una mujer jóven y soltera no debe andar sola por la calle. De tal modo que siempre necesitaba a un hombre o a una mujer mayor para que me acompañara a salir. Por lo tanto no podía salir de la casa donde estuve durante una semana sin primero pedir a alguien (hombre o mujer mayor) que me acompañara y por supuesto no siempre había alguien disponible. El encierro me estaba matando aunque tenía buena comida y hasta me cosieron ropa pakistaní tomada a mis medidas. El no poder decidir cuándo quería salir, no poder moverme afuera de la casa ni siquiera para comprar agua me asfixiaba. Concluí que las mujeres pakistaníes sufren una especie de secuestro durante la mayor parte de sus vidas. Sólo cuando ya son viejitas quizás podrían experimentar un poco de libertad en razón de su vejez, tan respetada en esa sociedad.

Estamos de acuerdo en que el secuestro es una experiencia abominable. Un delito serio y grave.

Sin embargo el cubrimiento y la forma en que es presentada estas tragedias ofende a la razón y la sensibilidad de los colombianos.

1. Ofende a la razón: la cobertura que se ha hecho pretende mostrar que el gobierno, las élites de este país y las instituciones a las cuales pertenecen los soldados han estado preocupados por ellos. El presidente los visita en la instalación militar, habla con ellos, bromea, dá discursos sobre lo bueno que estén libres y lo horrorosas que son las FARC. Lo mucho que el gobierno ha estado esperando su libertad. Cuando los colombianos sabemos que nó. Gobierno tras gobierno le ha dado la espalda a un posible intercambio de prisioneros con las FARC para recuperar a sus “héroes de la patria”. Por esos “héroes” no han hecho nada. Ha podido más el orgullo. Las ganas de rescatarlos a las malas arriesgando sus vidas. Israel, un estado también guerrerista como el nuestro intercambió a 1027 palestinos retenidos en sus cárceles por un solo soldado suyo, Gilad Shalit.  Netanyahu expresó que era el mejor acuerdo al que había podido llegar y una vasta mayoría de los israelíes apoyaron el acuerdo. Pero aquí NADA. Por la libertad de esos policías y soldados no ha habido voluntad de nada.

Y parte de la respuesta la tenemos ahora. Sus casas humildes, sus familias humildes, sus vidas tan colombianas y normalitas, muestran que simplemente eran otros de esos colombianos por los cuales las élites de este país no han hecho nunca nada y sobre todo no se han preocupado por la forma en la que les afecta la guerra. Porque es que la guerra y sus desastrosos efectos afectan en mucho mayor proporción a los pobres, eso todos lo sabemos. Y beneficia en mucho mayor proporción a las élites locales y nacionales. Las élites no mandan a sus hijos e hijas al campo de batalla. No los mandan a Arauca, al Cauca, a Chocó a pelear y defender sus propios intereses. Mientras los hijos e hijas de las élites andan en Harvard o en Europa estudiando o viajando, los hijos e hijas de los pobres tienen muchas menos posibilidades y casi todas son guerra, guerra o guerra. O desempleo, que facilmente puede llevar a…. la guerra.

El cubrimiento dado atenta contra la razón cuando en medio de tanto drama reflejado y la felicidad de las familias de los soldados y policías puestos en libertad nadie nombra a la artífice de que esto haya sido posible. Como si se pudiera ocultar que el gobierno ha hecho nada y que en cambio una mujer ha estado al frente de que este proceso llegue a su final. Piedad Córdoba debe de ser reconocida como la incansable luchadora por la paz de este país. Cuando casi todo el mundo habla de armarse más, de bombardear más, de más plata para la guerra, de rescates a la fuerza, de enviar soldados inexpertos a campos de batalla, Piedad Córdoba habla de parar la guerra. De dialogar. De acuerdos humanitarios. Cuando nos proponen una lógica de ver al “otro” como un monstruo. Piedad nos pide vernos como colombianos afectados todos por la guerra, de formas diferentes pero al final afectados todos. Cuando nos proponen una lógica guerrerista y ultramachista del aquí estoy yo y somos “héroes” (y no heroínas), y somos machos y si nos matan 11 les matamos 33. Piedad nos propone una lógica pacifista, vista desde la mujer, donde no queremos parir hijos e hijas para la guerra, que no podemos matarnos entre nosotros mismos, nos propone un respeto hacia el otro. Una lógica de ver al otro para poder dialogar.

Pero el cubrimiento de estas liberaciones va contra toda la razón cuando ignoran a la artífice de lo que en estos días celebramos muchos colombianos. Y el presidente Juan Manuel Santos va también contra toda la razón, cuando dejándose llevar por el corazón y sus sentimientos de desprecio (pienso yo) hacia Piedad Córdoba, ni siquiera la nombra en sus apreciaciones. Como cualquier niñito resentido que no quiere hablar con el que no le gusta de la clase.

Y esto me dá pié para seguir por el mismo camino de los sentimientos:

2. El cubrimiento mediático atenta contra la sensibilidad de los colombianos. Qué quiero decir? Que es un cubrimiento en extremo parcializado, que resalta el dolor de unos e ignora por completo el dolor de otros muchos. Como si se pudiera medir el dolor, los periodistas suben al “secuestro extorsivo” de las FARC como el peor delito que se comete en Colombia. “Es una vergüenza para el país”, “es atroz”, “nunca debió haber ocurrido” etc etc. Y cuándo dicen lo mismo de otros delitos como la desaparición forzada con más de 30 000 víctimas? Cuándo usan los mismos calificativos para los descuartizamientos con quien sabe cuántas vícitmas? Para los mal llamados  “falsos positivos” con más de 2600 casos reportados? Para los delitos cometidos por la policía como el asesinato del jóven grafitero en Bogotá o el del muchacho incinerado por un agente de la policía también en Bogotá? O los asesinatos de los líderes que reclaman sus tierras como el reciente de Manuel Ruíz y su hijo de 15 años Samir Ruíz? Se puede medir el dolor y decir este delito es peor que este otro? Este drama es peor que este otro? Esto o aquello es lo más grave que pasa en el país? Si es así que nos vamos a poner en estas digo que hubiera preferido que mi primo hubiese estado secuestrado y durante este tiempo tener noticias de él y al fin ser liberado que como es ahora: un desaparecido. Sin noticia alguna de él desde julio de 1989. Qué pasó con mi primo Faber Ocampo Echeverri, de en ese entonces 23 años, desaparecido en Ciudad Jardín en Cali ese julio de 1989, un mes antes de que mi hermana menor naciera y para quien él iba a ser el padrino? Podemos empezar a nombrar las víctimas por sus nombres y sus dramas?

Se puede medir el dolor? Se puede medir el delito más grave? Qué hacemos con un delito como el de la violación? Violaciónes en grupo a las cuales son sometidas las mujeres que viven en zonas de conflicto y cuyas historias son activamente ignoradas por las autoridades? Y son violadas no sólo por la guerrilla, sino también por la fuerza pública – ejército y policía- que actuando dentro de su lógica machista y guerrerista creen que por ser hombres y llevar un uniforme con un arma les dá el derecho a tomarse el cuerpo de las mujeres como si fuera una cosa sobre la cual pudieran decidir.

No. No podemos comparar tragedias humanas de esa magnitud. Quizás podríamos decir que perder ganado es menos grave que ser secuestrad@, asesinad@, descuartizad@, injustamente encarcelad@, violad@, desaparecid@ etc. Pero entre drama y drama no podemos ponernos a decir que julanito sufre más que perenceo. Que este tiene derecho a que su tragedia sea conocida por todos, mientras que sutanito puede seguir siendo una cifra anónima reposando en la fiscalía.

Estos días viendo el cubrimiento de las liberaciones en RCN y Caracol se me subieron como notan los humos a la cabeza. Porque me sentí asaltada en mi razón y en mi corazón.

Bienvenidos soldados y policías! Disfruten de su libertad! Lo digo de todo corazón porque he podido ver sus tragedias y me han conmovido mucho. He visto los rostros de sus familiares, sus ansias por tenerlos de nuevo en el seno de la casa, he visto a sus hijos e hijas que hablan de por fin poder entablar una relación con su papá.

Y muchas GRACIAS Piedad Córdoba! Porque en medio de todo usted es la artífice. Y aún en este momento usted no olvida a los desplazados, a los desaparecidos, a las mujeres víctimas en el conflicto. Porque como usted lo dijo ayer “aquí no termina mi labor. Yo seguiré trabajando por la paz de este país”. Es ahora cuándo más la necesitamos.

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comentarios
  1. Marcela Paz dice:

    Muy ingratamente sorprendida por lo ocurrido este fin de semana, Piedad Córdoba salió de paseo, días de descanso por el puente en Colombia a una playa, se alojó en un hotel pequeño y resulta que no la dejaron en paz las personas que estaban alojada allí todo el tiempo retándola, insultándola, llegó al punto en que no pudo ni siquiera tomar los alimentos en el comedor del hotel y mucho menos bajar a la playa debió permanecer encerrada en su habitación todo el tiempo. No hay derecho a tanta agresividad. Esto lo dijeron hoy en la w una emisora de nivel nacional e internacional en le programa de la mañana.
    Saludo,
    Marcela

    • Joanna dice:

      Es indignante que la traten así. En muchas ocasiones su subida a un avión se hace insoportable por las groserías que le gritan. Piedad representa todo lo que odian en este país: es mujer, negra y de izquierda. Pero como dicen por ahí… la historia la absolverá. Y de eso sí que estoy segura. Este periodo será nuestra segunda Patria Boba y Piedad será reinvindicada por su valentía

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