El Clon

Publicado: 12 diciembre 2011 en Política colombiana

Tengo la manía de leerme todo el periódico, y si no alcanzo me lo leo días o semanas después. No lo boto hasta que lo haya leído.

Es así como me topé anoche con este artículo de El País de Cali: Acusan a indígenas de apropiarse de tierras a las malas, del periódico del pasado 27 de noviembre.

El artículo muy elocuentemente muestra casos donde a los indígenas al parecer habrían usado métodos violentos para la recuperación de tierras. Pone al Cric – Consejo Regional Indígena del Cauca, como un ente que acepta la responsabilidad de estos actos violentos y que además tiene la intención de “expanderse”. Y pone a los ganaderos y campesinos del Cauca como víctimas de esta estrategia.

Entrevista que le realicé a Aida Quilcué en 2009

Eso no es nuevo. A los indígenas los han llamado de “terratenientes” (Uribe entre otros), porque tienen cierta cantidad de territorio que les pertenece (si nos vamos al inicio de los tiempos, todo el territorio colombiano les debería pertenecer). Territorio que muchas veces está ubicado en parques naturales y zonas de páramo que es de conservación y por tanto no pueden usarlo para cultivos. Ni ellos mismos lo harían porque muchas veces los indígenas son los que nos recuerdan que ciertos ecosistemas no se deben tocar…

Pero en el Cauca el problema de tierras se agudiza y las multinacionales están detras de muchos territorios indígenas y muchos páramos, igual que en el resto del país. La guerra en el Cauca es dura hoy, como siempre lo ha sido. Los indígenas en el Cauca tienen una larga tradición de organización y movilización, sus herramientas más seguras para defender su territorio.

Pero como hemos visto últimamente, las campañas de desprestigio contra organizaciones de derechos humanos afectan también a las organizaciones indígenas. Así que no me impresionó que el artículo presentara una situación donde los indígenas son tenidos como violentos y avaros (con tantas tierras pa qué más? es el tono en el artículo que leo entre líneas). No. Eso no me impresiona. Lo que me llamó la atención es una nueva organización indígena, la OPIC – Organizacion Pluricultural Indígena del Cauca. Según el artículo, la consejera de esta organización se llama Ana Silvia Secué Piquí y es profesora en Santander de Quilichao. OPIC se habría creado por distintas visiones. “Los territorios indígenas los podemos organizar bién sin necesidad de acudir a la violencia, quitar fincas o taponar vías para que nos mire el Gobierno. Queremos un territorio consolidado, pero en paz y con desarrollo social” dice Secué a El País. Además asegura que: “el Cric quiere tierras para dárselas a las comunidades y éstas las cogen y forman resguardos para formar repúblicas independientes con autogobierno”. Las señora Secué quiere además que la autoridad indígena “vaya de la mano con la autoridad del Estado” y asegura algo gravísimo: “…. esos territorios que quieren para resguardos son para corredores de guerrilla”.

Esta organización OPIC y las declaraciones de la señora Secué son ejemplo de la forma en que el Estado o sus agentes o defensores toda la vida han tratado de dividir y doblegar a las organizaciones sociales. El método es viejísimo. Así hacían cada rato con los sindicatos. Basta pagarle bién al alguien del grupo – en este caso, los indígenas- y montar otra organización, con fines y disucursos afines a los del gobierno. Divide y reinarás. Ya se sabe. Pero es totalmente irresponsable de que esta señora diga que los indígenas del Cauca quieren territorios para que sean corredores de guerrilla. Irresponsable porque esto es todo lo que necesitan los generales de la república para mandar al todopoderoso y gloriosos ejército. Ejército que ya mucho dolor le ha causado a los indígenas, para la muestra el botón de Aida Quilcué, cuyo esposo fué asesinado por “héroes de la patria”, el asesino siendo recluído en una base militar cerca de donde se presentaron los hechos.

Y hoy revisando mis correos me llega la columna de Daniel Coronel: Operación Clonación. La OPIC es entonces el clon del Cric? Nada tendría de raro. Y claro, el artículo de El País se lee a otra luz cuando además de que se destapa esa estrategia de desprestigio, la clonación, por parte del DAS, además se entera uno que en el acto de constitución y fundación de la OPIC el orador principal fué el entonces ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio. Por favor! Valencia Cossio de amigo de los indígenas del Cauca? Eso no se lo cree nadie que medianamente lea y se entere de lo que pasa en el país.

Y otra cosa. El título del artículo me llamó la atención por la expresión “a las malas” – Acusan a indígenas del Cuacua de apropiarse de tierras a las malas. En este título a las malas adquiere un sentido negativo. Pero cuando el presidente dice que va a hacer la paz “a las buenas o a las malas” muy pocos se atreven a criticar. Paz a las malas? Cómo se hace las paz a las malas?

Por otro lado dejo un enlace a uno de los mejores reportages que he leído sobre los indígenas del Cauca y su relación con la guerrilla, entre otras cosas. La fuerza del ombligo.

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