Todo Cambia

Publicado: 22 diciembre 2010 en Latinoamérica, Migración

Cuando murió la cantante argentina Mercedes Sosa el 9 de octubre de 2009, este blog no tenía nombre. Ese día me puse a escuchar sus canciones en un silencioso homenaje, pues de niña me arruyaron con sus canciones, como “Duerme, negrito” que mis padres acostumbraban a cambiar por “Duerme, negrita”. Fué entonces cuando decidí ponerle al blog como una de sus más sentidas interpretaciones: Todo Cambia.

Cuando llegué a Suécia dejé de escuchar mucha música que me recordara a Colombia. Entre ellas la salsa y otras canciones que me recordaran a mi infancia, como las de Mercedes Sosa. Porque dolían demasiado. Me propuse concentrarme en mi nuevo país. En formar nuevas memorias, nuevos recuerdos. Nuevos gustos. Crear nuevos amigos. De esta forma conocí a Mariana.

Mariana tenía como yo 16 años cuando nos conocimos. Era de padres argentinos pero nacida en Suécia. Pero en un arranque de su mamá se habían ido a vivir a Chile durante mucho tiempo, y sólo regresaron el mismo año que yo llegué a Suécia. Mariana tenía que aprender sueco, porque se la llevaron a Chile antes de iniciar la escuela. Y así nos conocimos. Por la escuela de sueco.

Fué a través de Mariana que aprendí a conocer un poco más sobre Argentina, que no fuera Maradona y el fútbol. Mariana por ejemplo tenía una hermana mayor, Natalia. Para un trabajo en mi escuela entrevisté a la madre de Mariana, Edith, quién me contó que Natalia  había nacido en una cárcel en Argentina. La historia era que Edith y su compañero sentimental en la época en que llegó la dictadura a Argentina en 1976, pertenecían a las juventudes izquierdistas del peronismo. Sobre todo el compañero sentimental de Edith y ella estaba muy metida en la parte de escribir para el periódico. Ambos fueron opositores cuando la dictadura fue impuesta en Argentina. Por esto, se volvió peligroso para ellos continuar trabajando pero seguían haciéndolo, porque eran jóvenes, creían que tenían una responsabilidad para con generaciones futuras, porque eran soñadores. Porque querían seguir oponiéndose a la dictadura, simplemente. Y es así como fueron presos. Ambos fueron llevados a la cárcel. El a una y ella a otra.

La familia de Edith estuvo siempre pendiente de ella. Me contaba Edith que su madre iba todos los días a la cárcel, estaba pendiente de que a Edith no la fueran a cambiar de lugar. Es porque en ese momento desaparecían los presos de las cárceles. A muchos los echaron al mar desde helicópteros de las Fuerzas Armadas.  Al compañero de Edith lo desaparecieron. Nunca más nadie volvió a saber de él. Desapareció sin saber que había dejado una semilla; Edith estaba embarazada. Pero ni Edith sabía. Se vino a enterar en la cárcel. Y cuando esto es que también pasaba que le quitaban los niños a los opositores presos o desaparecidos y los daban en adopción a otras familias. Por eso la madre de Edith si por ella fuera posible se quedaba en la cárcel con ella. Cuando Natalia nació, su abuelita no descansó hasta que se la entregaron. Pero 4 meses alcanzó a estar Natalia con su madre en la celda.

Edith logró salir de la cárcel por una especie de trato que hizo Suécia, que en ese tiempo recibió muchos exiliados argentinos. Se fué pues para Estocolmo a vivir como exiliada con su Natalia. Y allá conoce a otro exiliado argentino, el padre de Mariana.

Mariana y su familia no fueron los únicos argentinos que conocí.  Es difícil conseguir estadísticas de Argentinos que hayan llegado durante la dictadura a Suécia, por su condición de refugiados políticos, pero son menos que los chilenos (que fueron alrededor de 15000) y más que los colombianos hoy (que somos alrededor de 8000).

Con Mariana aún conservo amistad. Fué mucho lo que nos divertimos descubriendo a Suécia. Las salidas los viernes a bailar, ella siempre me ganaba en aguante, podía facilmente quedarse en la pista hasta las 5 de la mañana y entrar a trabajar a las 7.00 a.m otra vez. Cuando iba a su Tucumán – la región de su papá, le brillaban los ojos porque por ella fuera se quedaba a vivir en Argentina.
Pero he ahí lo que ocurre con el exilio: que todo cambia.

Dice el dramaturgo, director y actor argentino Arístides Vargas en una entrevista para la Gazeta de El País de Cali, del 12 de diciembre de 2010: ” [El exilio] es uno de los castigos más peversos. No lo sabía en aquel entonces [cuando llegó exiliado a Qutio, Ecuador], lo sé ahora que han pasado muchos años, porque cuando a uno le sucede el exilio es algo definitvo. Es lo mismo que en “Ulises”. El Ulises que vuelve no es el mismo que se fue. El Ulises que se fue nunca más volvió, el que vuelve es otro. El que se fue se perdió para siempre. El exilio es un castigo que consiste en que estás en ningún lado. Es estar en un espacio que se sitúa entre lo que dejaste y el deseo de volver. En esa transición no existe nada, es una especialidad infernalmente utópica. El exilio equivale a la muerte y es una muerte más o menos definitiva”.

Hoy recibí dos buenas noticias: primero que condenaron a cadena perpetua a Jorge Rafael Videla. Aquél dictador argentino culpable de las desapariciones, torturas, asesinatos y exilios de miles de argentinos (30000 desaparecidos). Es buena noticia por todos aquellos argentinos amables con los cuales compartí en Suécia, y claro por Edith y por ende Natalia y Mariana. Y la otra es que mi amiga Lejla me escribió hoy un correo muy emocionada diciéndome que regresa a Sarajevo. Después de 18 años exiliada en Suécia (llegó a Suécia de 10 años de edad con sus padres huyendo de las bombas en Bosnia).

Lo que le respondí fué: te voy a traducir la canción Todo Cambia. Porque descubrirás que todo ha cambiado. En Sarajevo y en tu interior. Pero así como todo cambia, que tú cambies no es extraño.

PD: La canción Todo Cambia fué escrita por Julio Numhauser; músico, compositor y cantante chileno durante su exilio en Suécia, de la dictadura chilena. Parece que en Suécia nos inspiramos…

comentarios
  1. Mariana dice:

    Oye che apenas leo la nota. Cuanto tenés para escribir? jaja.
    Abrazos y que sigás celebrando bién estas fiestas. Salud!

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