Me dicen el Desaparecido

Publicado: 16 diciembre 2010 en Política colombiana

Desaparecer! A veces es exactamente lo que uno quisiera. Por distintos motivos. Cuando el mundo parece que se viniera abajo. Eso es lo que me imagino que yo sentiría si estuviera caminando en los zapatos de mi tía.

Mi tía no es cualquier mujer. Es la mujer más fuerte que conozco sobre la faz de la tierra. Esa mujer parece ser hecha de hierro. Pero nó. Está hecha de lo que todos nosotros, de carne y hueso y sufre por eso. Porque en toda su vida las tragedias parecen haberse ensañado con ella. No voy a contar de la vida de mi tía aquí. Sólo de una de las tragedias más grandes que la ha azotado: la desaparición de su hijo. Mi primo. Una tragedia sólo comparable a otra que también le pasó: la muerte de su otro hijo. Mi primo. Sólo que a este último ella lo puede ir a visitar a su tumba y llevarle flores cada domingo. Al otro nó.

Mi primo desapareció en 1989. Yo lo recuerdo muy bién. Era delgado, risueño, amiguero, buen bailarín y me decía bruja.

Sin contar detalles de su desaparición sólo diré que para mi tía, no pasa un día sin que lo nombre. Aún después de 21 años. Ayer me dijo: “Joanna, yo escuché en la radio que las víctimas son sólo desde el 91 para acá?” – “Sí, tía. Eso aprobó el Congreso esta semana”.

El Congreso puede aprobar leyes. Que apruebe las que quiera y como las quiera. Pero no podrá borrar nuestra memoria. No podrá borrar que víctimas en este país no son sólo las del 91 para acá.  Ojalá fuera así! Pero en este país las heridas son mucho más hondas. En Colombia habrían más de 51000 desaparecidos! Gente como mi primo que un día bajo condiciones sospechosas nunca más se volvió a saber de él. Cuyos casos además están sumergidos en historias de violencia, de gente que no quiere atestiguar, donde están involucrados agentes del estado. No es simplemente que se fueron para las Bahamas o el Caribe venezolano, como me dijo una persona otro día. Me dijo textualmente: “Eso aparecen. La gente se vá solita. Aparecen en una isla por allá gozando la vida, huyendo de la mujer o que sé yo”.

A las personas que opinen eso les sugiero el informe que salió el 10 de diciembre, día de los derechos humanos: Breaking the Silence – In Search of Colombia’s Dissapeared de la Oficina de Washington para Colombia y el Grupo para Latinoamérica, Fondo de Educación.

Desafortunadamente no lo he encontrado en español, pero el informe es para ser leído. Pueden ver también un resumen en español el en el Nuevo Herald.

Algo que siempre me ha sorprendido es la capacidad de poder que tienen ciertas personas para ponernos a hablar a todos de lo mismo e ignorar otras realidades. Por ejemplo que pusieron a hablar a todo el país de los secuestrados pero ignorar los desaparecidos. Estoy de acuerdo con que el secuestro es una infamia. Es horroroso. Es algo que no podemos permitir como sociedad. Pero es increíble como ese relato nos opacó los muchos otros relatos que teníamos muchos más colombianos.  Ustedes se imaginan que hubieran habido 51000 secuestrados? (En este momento no se sabe cuántos secuestrados hay exactamente pero Fondelibertad dice que 79). Pero sí se habla de 51 000 desaparecidos según cifras oficiales, incluyendo casos en los cuales se guarda la esperanza de encontrar gente con vida y la Fiscalía marca 32000 casos como “desaparición forzada”, casos que no tienen esperanza de encontrarse vivos. Más que en las dictaduras de Chile (3000) y Argentina (30 000). Porqué se ha ignorado este aspecto? Quien concientemente lo quiere opacar? Callar? Será porque en este delito están involucrados más los agentes del estado que la guerrilla? Porque no cuadra en la visión de que la guerrilla es la fuente de todos nuestros males? Que los únicos terroristas son los guerrilleros?

Un desaparecido no desaparece del todo. Desparece su cuerpo. Desaparece su presencia física. Pero jamás del todo. Nunca desaparece en la forma del dolor de una madre. En las conversaciones. En los recuerdos. Las viejas cartas, las tarjetas que escribía. Su cédula que había dejado en su mesa de noche. Sus fotos. Ni siquiera desaparece de las memorias de niñez de su prima.

Pero no hay donde ir a poner flores todos los domingos.

Acto por los desaparecidos en Medellín - 2007

Una bonita canción para honrar a los desaparecidos; como mi primo la hubiera querido – con ritmo:

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s