La Santa Muerte

Publicado: 3 noviembre 2010 en México, Ritos

Ajá. Sí. Los mexicanos no solamente celebran el Día de los Muertos, cuya tradición por cierto se expande fuera de México a través de la tecnología, sino que también adoran y le piden favores a la Santa Muerte!

Esto lo había leído el año pasado en un artículo en Colombia, en una revista de poca difusión en Bogotá que no recuerdo el nombre. Pero el artículo me llamó la atención. Allí decía que se le pedía a la Santa Muerte cosas que normalmente no le pediríamos a un santo “oficial”. Osea, si se es ladrón, que le ayude a uno a robar y no lo cojan. O el narco pide protección para sus negocios. Los instintos bajos del ser humano encontrarían en esta santa un buen oído. Era como hablar con una amiga a la cual se le puede contar los pecados y malos pensamientos sin que se espante y nos ponga a rezar rosarios. Por fin un santo humano? Que sabe que el ser humano tiene sentimientos no muy nobles? Interesante, pensé.

Hoy anduve en el mercado La Independencia de Morelia. Y entre cabezas de marranos, hígados, lenguas, tripas al aire, chiles de todos los colores, tortillas, frutas, zapatos Converse originales entre otras cosas encontré también un lugar para comprar las imágenes de santos. Entre ellas, la imagen de la Santa Muerte.

– Señora, y ésta santa para qué es buena? – le pregunto a la muchacha que atendía en el lugar.
– Pues mire, ella es buena para muchas cosas. Los ladrones le piden pues para que les ayude. Me contesta.
– Para que les ayude a robar?
– Po’s sí. – Me responde con fuerte acento mexicano.
– Y entonces es más que todo los ladrones?
– No, los narcos también. – Me cuenta.
– Osea, que es la santa de los delincuentes, le pregunto recordando el artículo.
– No, hay mucha gente que le pide. La gente de dinero la venera mucho. – Me responde y se acerca a mí saliendo de su mostrador, como a conversar con alguien interesado, ya que no tenía más clientes.
– Y bueno, usted le pide por ejemplo? Le pregunto, sin recriminación, sólo con curiosidad y una sonrisa cómplice.
– Sí, claro, me dice. Mire le cuento. – Y entiendo porqué se acercó a mí, quería contarme una historia.
– Yo tenía un amigo, me cuenta. El es de Oaxaca y hace unos años se cayó en su trabajo. Limpiaba ventanas de edificios. Y yo me dí cuenta de eso cuando estaba muy mal en el hospital. Me dijeron que se iba a morir, que de esa no se salvaba. Yo no podía ir a verlo y entonces le pedí a la Santa Muerte que no se lo llevara.  Le dije: “Mira si lo salvas prometo ir a verte”. Y me hizo el milagrito. Entonces yo fuí a verla en agradecimiento.
– Adónde fuiste? Le pregunto.
– Aquí cerca de Pátzcuaro hay un altar de la Santa Muerte, mi esposo me llevó. – Me cuenta mientras mis pensamientos se devuelven al día anterior en Pátzcuaro. Cómo es posible que nadie me contara de este altar? Chereri no me llevó.
– Y qué le llevaste? Le diste una ofrenda? – le pregunto.
– No. Sólo fuí a verla.  Lo que le había prometido. Después de ir al Señor de los Milagros al que le debía otro favor, mi esposo se acordó y me dijo, vamos a la Santa Muerte para que pagues tu promesa. Y me llevó.
– Osea que le pedís al Señor de los Milagros y a la Santa Muerte a la vez? – pregunto indagando sobre la efectividad de los santos.
– Sí. A ambos. Pero en realidad esa fué la primera vez que le pedí a la Santa Muerte y me concedió de una el milagrito. – Me comenta.
– Y qué opina la iglesia? – pregunto pensando en las miles de iglesias que hay en Morelia, en la increible devoción de la gente de aquí. No puedo concebir que la iglesia católica aceptara a la figura de la Santa Muerte en sus templos y catedrales. Una calavera en medio de San Agustín y San Mateo? No creo ni poquito.
– Pues ellos dicen que no es una santa. Pero bueno. Cada quién tiene sus creencias. Me dice ella y yo tengo que otorgarle la razón. Cada quién cree en lo que quiera creer. A eso le llamamos sincretismo, cuando en un mismo entorno cultural conviven dos o más tipos de visiones cósmicas; en éste caso, la católica y otra que deriva de cosmovisiones indígenas.

La muerte es pues un estado natural y parte de lo que es vivir. Los mexicanos parecen haber heredado de sus ancestros indígenas una relación muy especial con la muerte. No sólo como un hecho, sino además como algo digno de adoración. Es la Santa Muerte la que nos recoge a todos un día y nos lleva al más allá. Por tanto es poderosa. Puede hacer maravillas y entiende las visicitudes por las que pasamos los seres humanos. Es con ella con la que hay que hablar para pedir protección cuando se va a “pecar”, en el sentido católico de la palabra. Cuando se siente envidia, cuando se va a robar, cuando se va a traficar, cuando se tiene rabia, cuando se quiere enamorar o dominar a alguien. Ella lo puede lograr para nosotros; pobres humanos vivos con poderes limitados.

Chereri me contaba ayer que el ritual de Día de Muertos tiene raíces indígenas. Antes de la llegada de los españoles los indígenas ya practicaban rituales para honrar a sus muertos que coincidía en noviembre. Además los prisioneros de guerra eran conservados en sus osamentas. Los cráneos coleccionados por la tribu vencedora en un cuarto especial. Puesto que los indígenas tenían esta actitud relajada frente a la muerte, opinaban también que en realidad lo más duro no era morir, sino vivir. Creían en un mejor estado después de la vida.

Apesar de que los españoles con su iglesia católica y su evangelizador principal en esta área, Vasco de Quiroga, realizaron un trabajo fenomenal y convirtieron a los indígenas en católicos fervientes con nombres hispanos, no pudieron quitarles sus creencias sobre la muerte. Y en algún momento o se conservó o surgió la “Santa Muerte”.  Un poco parecido a lo que ocurrió con los dioses africanos como Shangó, que no murió sino que además tomó la imagen de un santo católico para poder ser venerado “oficialmente”, ya clandestinamente era llamado por su verdadero nombre. Hasta nuestros días.

La “Santa Muerte” no es algo diabólico, apesar de lo que pudieran creer aquellos que ven su representación en forma de calavera. Es sólo una santa con orígenes remotos y muy poderosa en la cosmovisión mexicana. Que sea representada por una calavera es lo más normal. Qué mejor símbolo para representar la muerte? En calavera nos convertiremos todos. Sin distinción social. Querámoslo o nó. El santo que tenga ese poder en sus manos de hacernos pasar de la vida a la muerte, debe ser sencillamente super poderoso. Si se le puede pedir que no se lleve a alguien al otro lado porqué no pedirle que nos ayude con cosas más sencillas también, como que nos ayude a robar, a conquistar, a traficar, a dominar, a hacer caer a aquél que tanto envidiamos. Y lo mejor de todo, sin recriminaciones de “pecados”. Sólo mostrándonos humanos.

Sincretismo: La Santa Muerte entre los santos católicos

La Santa Muerte

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comentarios
  1. castioracion dice:

    Excelente esta nota

  2. JEIMMY dice:

    INTERESANTE ARTICULO YO RINDO CULTO A LA SANTA MUERTE Y PUEDO DAR FE DE SU GRAN PODER TODO POSITIVO, NADA DEMONIACO NI MALO COMO ,LO HAN MARCADO LOS TIEMPOS.

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