Lugares a ser conquistados

Publicado: 21 octubre 2010 en Mujeres

Suécia es uno de los países con mayor igualdad de género.  Al menos eso dicen varios estudios y eso creen los mismos suecos.  Allá la mujer ha logrado ciertas conquistas que hacen que su vida sea más llevadera a comparación de mujeres nacidas en otros territorios. La mujer sueca estudia y es en promedio mejor preparada académicamente que el hombre sueco. Tiene total derecho sobre su cuerpo, incluido el aborto. Trabaja. Y ha incursionado en campos normalmente considerados masculinos. En el parlamento, casi la mitad son mujeres y la jefe del partido más grande, el socialdemócrata, es mujer.

Pero. Siempre hay peros. Inclusive en Suécia todavía falta mucho. En el 2009 las mujeres ganaron sólo el 85,2% del sueldo de los hombres. Esto se cree es porque las profesiones consideradas “femeninas” (profesora, enfermera etc) tienen sueldos más bajos que las normalmente consideradas masculinas; ingeniero, carreras científicas. Comparando hombres y mujeres con la misma profesión y el mismo nivel de estudios y experiencia, el sueldo de la mujer es el 6% más bajo que el del hombre. Y sólo en el sector privado el 9,1% más bajo.  En el sector privado también sólo el 13% de los directores de empresas son mujeres.

Uno se pregunta porqué este fenómeno, si en Suécia se discute tanto sobre este tema. Factores culturales se toman en cuenta también. Por ejemplo se dice que las decisiones importantes en los trabajos, se toman fuera del trabajo. Por ejemplo en el sauna.

Hacer sauna es parte fundamental de vivir en Suécia. Dicen que en Finlandia son peores. Que allá hay un sauna en cada casa. No tanto así en Suécia, pero hay uno en cada piscina y en cada gimnasio. Muchas veces en los edificios para ser compartido por los apartamentos. Hay muchos saunas públicos, al lado de los lagos, que al congelarse se hace un hoyo para que después del sauna uno salte directo al agua congelada del lago. Sí, exactamente así. Del calor al frío. Y no me ha pasado nada. Mi abuelita se hubiera muerto del miedo de que me hubiera torcido, pero en realidad, en Suécia dicen que es muy bueno para el corazón e inclusive para mantenerse jóven.

Pues bién. Normalmente hay un sauna para hombres y otro para mujeres. Normalmente se hace sauna desnudo. La mujer que aparezca en el sauna con vestido de baño es porque no ha estado en Suécia mucho tiempo o no ha podido quitarse el pudor de estar desnuda con otras mujeres. Esa es una barrera cultural, la de la desnudez, algunos la traspasamos, a otros les cuesta más.

Al parecer en el sauna de los hombres se discuten cosas que tienen que ver con el trabajo. Se toman decisiones. Un grupo de colegas quizás se ponen de acuerdo sobre quién elegir como presidente. O a quién darle ciertas tareas. Cómo realizar la siguiente estrategia. Es normal, los hombres se van haciendo amigos y cuando menos cuenta se dan están decidiendo cosas importantes por fuera de la oficina.

Al parecer las mujeres no hacemos lo mismo. No planeamos juntas qué vamos a hacer frente a la nueva estrategia. A quién vamos a elegir y proponer como nueva presidente. Todavía los hombres tienen más poder y son más en las juntas directivas, así que igual queda difícil tomar esas decisiones siendo que sólo somos una minoría en esos lugares oficiales de poder.

También hay una concepción de que hombre vota por hombre y mujer vota por hombre. Se habla inclusive de la poca solidaridad entre las mujeres, o simplemente de la falta de confianza en nosotras mismas, que hace que tampoco votemos por otras mujeres. O bién, la competencia. Que competimos con nosotras mismas en vez de ayudarnos mutuamente.

No estoy hablando de una competencia contra los hombres, sino que simplemente somos la mitad de la población y en el momento contamos con muy poco poder. Deberíamos tener la mitad del poder de las cosas que rigen nuestras vidas: la política, la economía, lo social, por ejemplo. Y claro, el poder absoluto de lo que es nuestro, nuestro cuerpo.

Siempre he pensado en esa teoría, de que las decisiones importantes se toman en otro lado y no en la oficina. Y me ha picado la curiosidad por entrar al sauna de los hombres. De qué hablan? Cómo hablan? Hasta ahora no he realizado mi sueño.

Y cuál es el sauna colombiano? Dónde se deciden las cosas importantes de los trabajos colombianos? En el sector privado y en el sector público? Aquí el clientelismo es rampante, el amigo elige al amigo para un puesto y punto. Nadie lo ve como raro. Sin embargo también se dá de que los hombres eligen más que todo hombres. Inclusive en el Polo Democrático. Donde la cuota de mujeres tiende a hacerse lo mismo que la cuota juvenil. Osea, si una mujer jóven entra en una lista como cuota juvenil, muy rampantemente la pasan a la cuota femenina, lo que prevalece es que es mujer, nó que es jóven. Y así tenemos al sector masculino dominando la lista de jóvenes y su cuota masculina, para un más de 70% en sus listas. Esto lo ví el año pasado, en un partido que se autodenomina como progresista.

Paseando en el Darién encontré un ámbito sólo de hombres. El billar. Los billares del Darién son muy antiguos y pasearse por el parque es como trasladarse 50 años en el tiempo. Si no se fija en los carros último modelo que andan por las calles. Hay dos billares en las calles adyacentes al parque. Y ambos repletos de: Hombres. No todos juegan billar. Unos toman cerveza. Otros juegan parqués. Pero todos son hombres. Busqué un lugar femenino al lado del parque. La iglesia, nó. Ahí hay hombres y mujeres. Las tiendas tampoco. Los restaurantes tampoco. La alcaldía, tampoco. No hay. No hay un sólo lugar al lado del parque, que es el corazón de cada pueblo en Colombia, donde hubiera un solo lugar únicamente para mujeres. No porque en el billar no dejen entrar mujeres. Es que en eso está lo “cultural”. No se necesita un letrero que diga “Prohibido para mujeres”, es que uno facilito entiende que ahí van los hombres a jugar y a beber. Y me pregunto yo: de qué hablarán? Será que ahí también se hacen negocios, se toman decisiones, se eligen alcaldes o concejales o listas de partidos, o cómo hacer para sacar a las mujeres jóvenes de su cuota junvenil y ponerlas en la de mujeres?

Yo entré. Es más fácil entrar al billar en el Darién que entrar al sauna masculino. Me dejaron tomar todas las fotos que quise y me dijeron que ese no era un ambiente masculino sino: “familiar”.

Lo cierto es que no me podía quedar a jugar billar, porque a mis amigos no les gusta. Yo en cambio, disfruto del juego de billar. Pero cómo es vista una mujer local que simplemente llegue a jugar billar? Que se siente a tomar cerveza con los hombres? Que apueste? Lo puede hacer una mujer soltera? Y una mujer casada? Se vé igual a la mujer casada que se vá a jugar billar con sus amigos y deja al hombre cocinando la comida para los hijos? Se mira de igual forma que a su marido que hace lo mismo?

En el reino de los hombres del Darién era yo la única mujer. Seguramente no les pareció raro porque yo era visitante. Una visitante nunca es juzgada de la misma forma que una local. Sin embargo puedo asegurar, que aunque muy amables los muchachos, el ambiente no era demasiado “familiar”.

 

Billar en el Darién

 

 

Área "familiar"

 

 

Parqués en el billar

 

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