Día sin carro y Premio Nobel

Publicado: 7 octubre 2010 en Cotidianas, Culturales, Suécia

Según la revista Good Magazine, Estocolmo es la ciudad más segura en el mundo para peatones.  Allí muere un promedio de 1,23 peatones por 100.000 habitantes. En la más peligrosa, Atlanta, mueren 10,97 por 100.000.  En este ranking, Cali, aunque no la consideran en el estudio, vendría siendo la 7 más peligrosa para peatones en el mundo con un promedio de 5,92. La más peligrosa en Colombia sería Medellín con 7,03 y Bogotá quedaría de undécima. Estas son las cifras del Fondo de Prevención Vial pues ninguna de las ciudades colombianas participó en el estudio internacional.

Eso significaría que yo pasé de vivir en la metrópoli más segura para peatones en el mundo a la séptima más peligrosa. Y qué bién que haya un estudio que corrobore la forma como me siento cuando camino en esas dos ciudades. En Estocolmo me siento respetada, en Cali me siento un estorbo. Un estorbo para los carros. Aquí aún en las zebras salgo corriendo cuando el semáforo alcanza a cambiar y a mi me faltan dos pasos para llegar al andén. Si no corro es como que el carro no responde. Y tampoco hay zebras en todas partes. El andén que debería ser un territorio salvaguardado para el peatón nó lo es. Los carros se parquean en el andén. Meten todo el carro si pueden. Tengo yo, como peatón, que bajarme a robarle un espacio a los carros que a su vez pasan como si yo no tuviera nada que hacer en sus calles, o bién pasar de ladito pegada a la pared.  Si no son carros parqueados son materiales de construcción.  En algún momento el peatón está en los planes de los que construyen esta ciudad? O pretenden que todos tengamos carro? Con el aire pésimo que ya tiene Cali,  hacer la ciudad más amable para los carros que para los peatones y bicicletas es ponerse la zoga al cuello.

Por eso estaba esparando el dia de hoy, el  “Día sin carro”. Sólo buses de transporte público, taxis, vehículos de empresas y unos desadaptados andaban por las calles. Hasta ví varias personas en bicicleta en la avenida sexta! El aire y el ruido mejoraron sustancialmente en el centro norte donde me encontraba.  Y sólo con un día. Menos ruido dá menos estrés. En realidad hay muchas ventajas de tener en cuenta al peatón y al ciclista. Por ejemplo, además de las ya mencionadas, menos idas al cirujano plástico. No es coincidencial que en Estados Unidos la gente aumente tanto de peso, si es que sus ciudades son realmente nocivas para el ser humano, cada uno con su carro viviendo una vida sedentaria. Carreteras para andar a todo vapor donde no es posible caminar. Considero que cuando fijemos un modelo de desarrollo no miremos a donde ya tienen tantos problemas. Porqué no miramos a ciudades como Estocolmo, con un ambiente mucho más tranquilo y más respetuoso del peatón. Donde si se quiere, es totalmente posible tener la bicicleta no sólo los domingos en la ciclovía, sino como medio de transporte diario.

Entiendo que este tipo de cuestiones empiezan a estar sobre el tapete en Colombia, con los sistemas masivos de transporte. El MIO en Cali, el Transmilenio en Bogotá etc. Pero además de transporte e infraestructura también nos va a tocar trabajar bastante con la forma de pensar nuestra. Me parece que en la forma de conducir también se proyecta la agresividad que muchos llevan. Y el machismo. El yo me meto si me dá la gana, miento la madre, manejo a toda.

El carro no es sólo un medio de transporte, es también un arma.

PD: Y Mario Vargas Llosa fué elegido como Premio Nobel de Literatura por la Acadamia en Estocolmo hoy. Pueda que el premio sea un premio literario y hay quienes gustan de la forma de escribir de Vargas Llosa. Pero es un trago amargo por lo que Vargas Llosa representa politicamente, y también puede ser juzgado como tal puesto que se metió en la política.  Estuve en un conversatorio de Vargas Llosa en la Casa de la Cultura en Estocolmo en el 2007 y ahí adquirí El Paraíso en la Otra Esquina y La fiesta del chivo. Ambos en sueco, lamentablemente, así que no lo he leído en idioma original, y siempre se pierde algo en la traducción.

Esa vez  no quiso hablar de política, sólo de qué lo inspiraba para escribir. Y recuerdo que dijo que le gustaba viajar y conocer nuevos lugares, inspirarse en otras culturas y pueblos. Sin embargo, Vargas Llosa reproduce sin crítica la idea de que el multiculturalismo no funciona. Repite las palabras de un exiliado, originario de Chile, que en Suécia parece renegar de su condición de inmigrante. No hay nada malo con sentirse sueco, yo también me siento culturamente sueca de muchas formas, pero el tener raíces en otro país, hablar una lengua materna distinta al sueco, cargar en su historia otras experiencias que una persona nacida en Suécia jamás vivió, debería ser considerado un recurso, y no como Mauricio Rojas lo considera, aspectos a ser  “integrados cultural y cívicamente” que a la larga, por lo que proponen en el parlamento Rojas y su partido (Liberal)  significa lo mismo a ser corregidos, y reemplazados por una expresión sueca para ser aceptados. Lo diferente no tiene cabida. Y también es su partido el que propuso que hubiera un mercado de laboral aparte para los inmigrantes, con sueldos más bajos!

Vargas Llosa elogia en ese artículo el desmantelamiento del Estado de Bienestar en Suécia. Un modelo que ha ubicado a Suécia entre los países con mejor calidad de vida del mundo. Y lo cual nunca ha alcanzado países con una economía de mercado como Estados Unidos. Se dice que los impuestos eran muy altos, pero se podía vivir perfectamente con los sueldos, puesto que no había que pagar por muchos servicios que en otros países son privados. Ese desmantelamiento, contrario a lo que Vargas Llosa dice aquí, no ha conllevado a más libertad (de elegir escuelas, centros de salud, fondos de pensiones etc) sino a desespero entre una población que estaba acostumbrada a ser tratada como seres humanos y no como máquinas de trabajo.
La gente que sufría de enfermedades que les imposibilitaban laborar, tenían un seguro en la red de seguridad social que les garantizaban una vida digna. Ahora esa gente la están botando a la calle porque la modificación en el seguro social ha hecho que muchas enfermedades como el cáncer no las tomen en cuenta. Por lo cual o tienen que trabajar o no mantendrán su casa/apartamento.

Además el denominado “voucher” para las escuelas, que Friedman propagaba y que Vargas Llosa elogia, lo que ha acarreado en un reciente estudio en Suécia es un nível académico que ha decaído en general en todo el país, y que las escuelas privadas reciban el voucher por cada alumno (plata que paga el estado para que el alumno no pague de su bolsillo – porque la eduación allá es gratuita para el estudiante) para en vez de invertirlo en la calidad académica lo ahorren en sus empresas e inflen las acciones. De tal manera que muchos millones del Estado están yendo directamente a las arcas de empresas y consorcios de educación privados a costa de la calidad académica. La competencia no ha resultado buena. En Suécia la escuelas compiten con: “te damos un computador si escoges nuestra escuela” , “con nosotros tendrás clases sólo en la mañana”, “te daremos el curso de conducir”, “nuestra pedagogía es mayor tiempo libre para el alumno”. Todo con el ánimo de atraer el voucher estatal que acompaña a cada alumno.

El sistema de pensiones, ni hablar. Cuántos de ustedes se sentarían para mirar entre 70 o más fondos para poner su pensión? Cuántos tienen los conocimientos, el tiempo y las ganas suficientes para hacerlo? En Suécia muchos no hicieron una elección activa del fondo de pensiones, que simplemente significa jugar ruleta rusa con los ahorros de toda una vida que supuestamente asegurarían una vejez tranquila. Afortunadamente es sólo una parte la que vá a esa ruleta rusa, donde nuestro dinero sirve para que otros jueguen en la bolsa.

Esa columna fue escrita en el 2005, y Vargas Llosa quizás no alcanzaba a vislumbrar que uno de los efectos de esa política ha sido un creciente racismo en Suécia.  A alguien hay que culpar cuando el Estado de Bienestar está siendo desmontado. Y es muy difícil verlo en la economía, hay que leer las páginas económicas y entender de términos que muchos no manejan (yo estoy aprendiendo). Lo más fácil resulta decir que la inmigración cuesta mucho. Que es el inmigrante el que nos quita la posibilidad de que la plata del estado alcance para todos. Y siempre hay Malinches como Mauricio Rojas que apuntan con el dedo a los que son como él. Para distanciarse.

Ojalá y Vargas Llosa no se haga el sueco el 10 de diciembre cuando irá a Estocolmo para recibir su premio nobel en literatura, y haga el esfuerzo por enterarse de cuales son las consecuencias del desmantelamiento del estado de bienestar sueco. 5 años después de su columna. Porque entre las paredes de la Casa Municipal en Estocolmo y en la fiesta con la realeza, se enterará solamente de lo positivo, de cómo las acciones han subido y cuan bueno ha sido el poder elegir que los hijos de uno no se junten con los de los sectores más bajos… Pero no tengo muchas esperanzas.

 

Día sin carro. La avenida sexta hoy a las 11.30 am.

 

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