La tierra

Publicado: 15 septiembre 2010 en Política colombiana

Martes 14 de septiembre en Bogotá. Hora: 8:00 am. Llego al Hotel Tequendama del centro de la ciudad y me dirijo al Salón Rojo. Lo único que pienso es que tengo que tomarme un café y porqué será que todo en Colombia empieza tan temprano? A las 5.00 am ya hay tremenda bulla fuera de mi casa por los niños que van a la escuela! Pero bueno, esta mañana le madrugué a la tierra. Porque en el Salón Rojo se finalizaría la denominada semana por la paz con un foro sobre la tierra y el lanzamiento de la propuesta del Gobierno de Política Integral de Tierras en Bogotá.

Afortunadamente hay café. Y mucha gente en grupitos discutiendo desde ya el tema. Se inicia el foro. Entre los oradores está Patricia Buriticá por la CNRR, quien centra su atención en los retos de la devolución de tierras. Será que mandandamos familias campesinas que hoy están en el Sisbén, que sus niños están en la escuela y que ya cocinan en estufa a su parcela donde no hay puestos de salud ni escuelas y devuelta al fogón de leña? Qué desarrollo va a tener el campo? Y cómo vamos a manejar que las nuevas generaciones de campesinos desplazados quizás ya no quieran regresar al campo?

Alfredo Molano y Gustavo Petro pusieron el dedo en la llaga. Hablar de tierras en Colombia no es un tema que simplemente comprometa la tierra y los campesinos. Implica hablar de qué modelo de desarrollo económico y humano vamos a tener en el país. “El colono es la punta de lanza para la concentración de la tierra” dijo Molano, “va adelante el colono abriendo y atrás el terrateniente comprando”. Su pregunta al ministro de agricultura Juan Camilo Restrepo que también estaba en el panel era sencilla: “Cómo vamos a hacer para que aquellos que regresen no se endeuden y tengan que vender?” Porque esas son las leyes del mercado. Y habló de las reservas campesinas, quizás como los indígenas y los afros tienen sus derechos reconocidos los campesinos deban también tener áreas que no puedan ser compradas sino que sean reservas campesinas destinadas a la protección del pequeño productor. Y en últimas la ley de tierras del gobierno pasará por varios filtros: los disparos de las críticas de los gremios, el filtro del congreso, el filtro de la implementación y al final el filtro de los disparos contra los campesinos que empiecen a retornar.

Petro también habló de los mismos disparos y en términos muy antropológicos explicó que aquel juez que al final sancionará que un grupo de campesinos regresen a sus tierras se estará enfrentando a la realidad del poder local. Es que quien usurpa la tierra es aquel que tiene el poder político y económico local y además las armas “legales e ilegales”, fuera de eso también tendrá amigos en el senado y en el congreso. Así que aún cuando la ley salga virgen y no la violen en el congreso, la implementación estará a cargo de un juez de carne y hueso que o se doblegará ante el fajo de dinero que le ofrecerán o pondrá en riesgo su vida y la de su familia. Y agregó que sin tapujos hay que pensar que la ley de tierras se trata es de un acuerdo de paz. Hay que empezar a hablar sin sonrojarnos de un acuerdo de paz. Qué le vamos a dar a esos intereses económicos para que suelten la tierra? Cómo vamos a apoyar a los pequeños productores si ya tenemos en cursos tratados de libre comercio que no los benefician? Cómo vamos a seguir con la misma política antidrogas que nos exige USA si es la que también nos está atizando el conflicto y la pelea por la tierra?

Me dió hasta pesar del ministro, no porque de verdad me diera pesar, sino porque debe ser muy berraco estar en ese auditorio y no tener las respuestas. El ministro prometió una segunda parte de la Política Integral de tierras donde se tocará el apoyo al agro y la frontera forestal, pero que irá a consultas con los indígenas y los afrodescendientes. Y vió factible la creación de reservas campesinas por ejemplo en los Montes de María. Pero no podía contestar la pregunta de cómo apoyar al juez que se enfrentará al poder local. Ni tocó el tema de los tratados de libre comercio ya firmados con la UE y con Canadá que vá en contra de la economía campesina y la seguridad alimentaria para en cambio fortalecer a los grandes productores de biocombustibles.

Martes 14 de septiembre en Bogotá. Hora: 16.30. En una oficina del centro de Bogotá donde funciona la Mesa Nacional de Población Desplazada me entrevisto con un desplazado del Urabá antioqueño. La oficina es pagada por el gobierno, pero no tienen ni teléfono ni internet. Los dos computadores que veo están apagados y al parecer no se usan. Un escritorio corresponde a los afrodescendientes y otro a la Coordinación Nacional de Desplazados. En las otras oficinas se analiza lo ocurrido en el Tequendama.
– Y usted qué cree? – le pregunto al desplazado. Cree que va a poder regresar a su casa en el pueblo?
– No, cómo se le ocurre?, mi casa ahora es la oficina de las bandas emergentes, de los Rastrojos – Me contesta.

Alfredo Molano, periodista (izq) y Eduardo Vega (der.) de Forjando Futuros

Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Juan Camilo Restrepo. Gustavo Petro a la izq. de la mesa.

El escritorio de los Afrodescendientes en la Mesa Nal. de Población Desplazada. Sin teléfono ni internet

Afiche en las oficinas de la Mesa Nacional de Población Desplazada

comentarios
  1. […] un año y medio escribía una entrada en este blog tituada “La Tierra”, ahí describo las anotaciones de Alfredo Molano que vale la pena recordar: “Y en últimas la […]

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